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Una revista académica acepta un capítulo del ‘Mein Kampf’ reescrito en términos feministas

 

Las mentiras feminazis y sus disparatados “argumentos” puestos al descubierto una vez más.

El gran engaño del feminismo y su anejo lucrativo negocio presente en todo el mundo.

Ver para creer. Feminazis, carne de psiquiátrico.

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Una revista académica acepta un capítulo del ‘Mein Kampf’ reescrito en términos feministas

Daniel Rodríguez Herrera – 2018-10-10

Tres profesores se unen para denunciar la corrupción en los estudios de género, sexualidad y raza y logran que les publiquen hasta 7 artículos falsos.

Quizá se acuerden que hace unos meses fue noticia la publicación de un estudio sobre la “cultura de la violación” en los perros que pasean en los parques en la revista científica especializada Gender, Place & Culture. El artículo no solo había pasado la revisión de pares, sino que lo hizo con nota: fue seleccionado como estudio destacado en los números especiales que celebraron el veinticinco aniversario de la revista. Su autora, la doctora en feminismo Helen Wilson, aseguró haber examinado “respetuosa pero cercanamente los genitales de un poco menos de 10.000 perros, teniendo cuidado de no producir alarma y marchándome si el perro parecía incómodo”, para concluir que estos parques “se convierten en espacios tolerantes con la violación donde la cultura de la violación humana se representa mediante la permisividad moral que extendemos a los animales”.

El problema es que Helen Wilson no existe. El artículo fue uno de la cerca de la veintena que tres académicos –Helen Pluckrose, James Lindsey y Peter Boghossian– enviaron a distintas revistas especializadas en lo que llaman “estudios reivindicativos”: estudios de género, de identidad sexual o racial, etc. Tras fracasar en sus primeros intentos –seis estudios fueron rechazados– lograron acertar con el enfoque adecuado y cuando tuvieron que poner fin a su proyecto porque iba a ser destapado habían logrado publicar siete artículos y que otros siete estuvieran en distintas fases del proceso de aceptación y publicación por distintas revistas de estudios sociales posmodernos.

Entre los textos, redactados durante un espacio de diez meses, incluyen estudios que afirman todo tipo de barbaridades, por supuesto sin ninguna base científica. En ellos se dice que si un hombre se masturba pensando en una mujer sin que ésta lo sepa se trata de violación, otro que copiaba un artículo supuestamente legítimo sobre glaciología feminista y que argumentaba que dentro de los estudios de astronomía debía incluirse la astrología feminista y queer, que los hombres que se masturbaran mediante penetración anal serían más feministas y menos tránsfobos o que los estudiantes blancos no debían tener derecho a hablar en clase y debían quedarse tumbados y encadenados. Llegaron, incluso, a reescribir el capítulo 12 del Mein Kampf de Hitler en términos feministas; el artículo fue aceptado por la revista Affilia aunque ahora, esperemos, no llegará a publicarlo.

Helen Pluckrose, James Lindsey y Peter Boghossian lamentan que el trabajo del físico Alan Sokal, quien publicó en 1996 un artículo sin ningún tipo de sentido en la revista de referencia del posmodernismo Social Text, demostrando así que el campo no tenía valor científico alguno, cuando ni siquiera los especialistas podían diferenciar un trabajo legítimo de pura palabrería sin sentido. Y sin embargo el posmodernismo no ha hecho sino prosperar desde entonces. ¿Por qué? Porque permite dar cobertura académica a un buen número de activistas ideologizados a un coste ridículo: los tres autores pudieron escribir veinte artículos en diez meses y su éxito fue tal que hasta comenzaron a llamarles para revisar estudios de otros autores. Se considera que hacen falta unos siete artículos publicados para lograr una plaza fija en la universidad.

https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/ciencia/2018-10-10/una-revista-academica-acepta-un-capitulo-del-mein-kampf-reescrito-en-terminos-feministas-1276626258/

Otra afirmación que me desagrada “debe primarse la presunción de veracidad de la víctima”

 

Una juez sensata.

Su experiencia desmonta, una vez más, las mentiras de las feminazis.

Será señalada por las feminazis e intentarán expulsarla.

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Otra afirmación que me desagrada “debe primarse la presunción de veracidad de la víctima”

Y ahora sin sutilezas: detener a prevención no es un salvavidas. Acordar órdenes de alejamiento a favor de toda aquella mujer que denuncia no garantiza la vida de nadie. Ojalá fuera tan sencillo.

Así mismo, creo que criticar la adopción de determinadas medidas no me sitúa a favor de ningún colectivo ni en contra de ningún otro. Hace trece años juré mi sometimiento al imperio de ley y en esas sigo.

Yo he visto el párpado de una señora en el que parecía que le habían metido una pelota de tenis. Y he visto cómo me decía a la cara que no quería hacer nada para ir contra el sinvergüenza que se lo había hecho. No necesito lecciones sobre lo que sufren las mujeres.

La misma rabia y frustración he experimentado cuando he visto a un señor engrilletado, ojeroso y llorando porque una sinvergüenza le había denunciado sin tener la más mínima base penal para ello.

Es curioso que leemos “un sinvergüenza” y asentimos; pero leemos “una sinvergüenza” y sentimos cierta resistencia a aceptar el término. ¿por qué? A mí me produce la misma desazón observar la comisión de un hecho delictivo, independientemente del sexo del autor.

Si se me va a criticar lo q escriba, agradecería q fuera con argumentos y con fundamento. Ya sé q soy mujer y que soy juez, pero no me agrada leer que no soy digna de ninguna de ambas circunstancias por el hecho de discrepar de ciertas afirmaciones que últimamente se están dando.

Una muy habitual: “es mejor una detención a tiempo que lamentar una muerte”. ¿Si detenemos al señor del segundo ejemplo le vamos a salvar la vida de la del primer ejemplo? NO. Y, lamentablemente, ni siquiera deteniendo al sinvergüenza que golpeó a la señora en el ojo.

Cuando se detiene a un sujeto se le pasa a disposición judicial y luego el juez acuerda su libertad o prisión provisional. La prisión provisional solo procede ante indicios de la comisión de hechos muy graves. Pero se puede acordar algo intermedio: una medida de alejamiento.

Pero una medida de alejamiento no es más q un maldito papel. Si alguien quiere matar a una persona ¿le va a detener un folio? Por mucho membrete judicial que lleve: NO. Si no lo frena la perspectiva de ingreso en prisión por asesinato, ¿le va a detener un posible quebrantamiento?

La prisión provisional es la medida cautelar más grave que existe y solo puede acordarse ante determinados ataques y para el cumplimiento de unas concretas finalidades. Si el hecho es aislado y no hay denuncia resultaría cuestionable adoptar esta medida. Y su duración es limitada.

Volvemos al punto inicial: si este señor se ha propuesto matar a alguien, lo hará. No lo evitará una detención de horas, ni una orden de alejamiento, ni una prisión provisional de meses. Lamentablemente, no podemos frenar la maldad.

Otra afirmación que me desagrada “debe primarse la presunción de veracidad de la víctima”. Discrepo. En mi opinión debe primar la presunción de inocencia de la que gozamos todos. ¿Recuerdo que la gente miente?

Un dato: ¿sabéis que la gente miente? Da igual el sexo, la edad, posición social, educación, nivel académico. Todos mentimos.

Creernos cualquier afirmación que recaiga en nuestras mesas no salvará la vida de nadie, pero sí puede poner en peligro la salud de nuestro estado de derecho: la culpabilidad debe probarse.

También es muy habitual esta “nos están matando”. En la estadística del CGPJ del año 2017 se registraron 1158 delitos de “homicidio y sus formas”: 364 homicidios y 200 asesinatos, de esos fueron registrados como violencia sobre la mujer 48.

Aunque la vida es el bien más preciado que tenemos y cualquier fallecimiento supone una pérdida insustituible, realmente las cifras no son tan elevadas, sobre todo si se analizan desde una perspectiva estadística.

Creo que el fin no justifica los medios, pero es que además, creo que los medios que se están utilizando ni siquiera garantizan el fin que se persigue. No podemos prever ni evitar la muerte de nadie.

También se apela a la educación como elemento fundamental. Coincido que ésta es fundamental para poder afrontar una mejor convivencia entre todos, pero la educación no frena a quien ha decidido acabar con la vida de alguien. Lamentablemente.

Las motivaciones y deseos de quien atenta contra la vida de otro ser humano pueden ser muy dispares. Muchas de ellas surgen súbita e inopinadamente, por lo que cualquier medida previa resulta inalcanzable. Lamentablemente.

A mí me parecen terribles todas las muertes violentas