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Eres un gilipollas

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http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/diariodeunaembarazadainexperta/2015/08/15/eres-un-gilipollas.html#comentarios

 

Diario de una madre inexperta

Eres un gilipollas

15-08-2015

 

Soy una mujer a la que le encanta vivir en la ciudad, y encima tengo la suerte de hacerlo en el centro con lo cual, por la mañanas salgo de casa con el bebé y paseo arriba y abajo por la que para mí es la parte más bonita de Valencia. Ser urbanita tiene para mí más pros que contras, aunque hay una cosa que no llevo bien. Mi habitación da a un patio de luces donde, ahora que es verano y dormimos con la ventana abierta, se escucha absolutamente todo lo que dicen los vecinos. Si a una le da por poner Camela, me toca aguantar el “escúchame, compréndelo, es imposible nuestro amor” hasta que pare el disco. Si dos vecinas tienen una conversación sobre lo mala persona que es el hijo de una amiga, me lo trago entero. Pero el otro día tuve la desgracia de escuchar la bronca de una pareja, delante de su hijo pequeño (este detalle lo sé porque en un momento de los gritos, tuvieron cabeza y lo enviaron a su cuarto).

No sé quienes son ni en qué piso viven, pero todo empezó cuando a ella le escuché un sonoro “eres un gilipollas”, frase que repitió varias veces más. Al parecer el motivo de todo aquello era que el padre había llevado al hijo a la piscina, y se había olvidado de hacer la compra de la cena de aquella noche. Además, el niño se había quemado la espalda porque al padre se le había olvidado ponerle protector solar. No diré que no es para reñirle, pero para montar el follón que ella montó, no lo es.

Estaba yo tumbada en mi cama renunciando a dormir, mientras que durante más de media hora escuchaba a aquella mujer decirle a su esposo lo inútil que era, que no era capaz de cuidar bien a su hijo, que era un gilipollas, un imbécil, que estaba harta de él, que era inmaduro, que ella no tenía un hijo sino dos, y así etc,etc,etc… Escucharla era agotador, hasta tenía un punto cansina de tanto que se repetía. Si hubiese sido mejicana, le habría dicho el famoso eres un bueno para nada (lo único que le faltó por decir). Lo peor para mi es que ese niño que tuvo la desgracia de presenciar toda aquella violencia verbal, ¿qué mensaje estaba recibiendo?

Cuando uno pierde el respeto de esa manera hacia su pareja, mejor que se separe. Me resulta inconcebible que mi marido y yo nos hablemos de esa forma. Cierto que discutimos, que hay veces que lo mataría (y el a mí) y que en ocasiones me pone de los nervios, pero jamás hemos traspasado el límite de los insultos (no hablemos ya de violencia física). Cuando a alguien le dices que es un inútil o un gilipollas, le estás dejando una marca indeleble en el corazón, un dolor que por mucho que luego las cosas se arreglen, ahí queda. El amor siempre construye y cementa, pero una mala palabra se lo puede cargar todo en segundos. Si esa mujer pensaba todo eso de su pareja, ¿qué hacía con el? Si ese hombre oye todos esos insultos de la mujer que se supone lo quiere más que nadie, ¿qué hace aún con ella?

Pero sobre todo, ¿en qué leches están pensando para hablarse así delante de un niño pequeño? Yo me quedé helada cuando de repente escuché “Pablo vete a tu habitación, que los papás tienen que seguir hablando”. El pobre hijo había estado todo ese tiempo allí delante comiéndose una discusión de órdago, viendo a su madre maltratar a su padre a insulto por minuto, viendo a su padre responder con monosílabos imagino que harto de ella.

Hay una realidad de la que no se habla pero que existe, la de miles de hombres casados con auténticas brujas, zorras manipuladoras y cabronas que los maltratan verbalmente a diario, que les hacen la vida imposible y los tienen sojuzgados y acobardados. No digo que este sea el caso, pero esa realidad existe. La violencia de género es terrible en ambos sentidos, las penas de prisión deberían funcionar no solo para el marido que mata a la mujer y los hijos, sino también para las mujeres que han maltratado a su marido durante toda su vida, esas que luego se inventan un maltrato físico y meten a su marido en la cárcel, o que dicen que abusaba de los hijos cuando no fue así.

Flaco favor le hacen a las que por desgracia sí viven esos horribles sucesos. Si a una mujer maltratada le cuesta denunciar a su agresor por infinidad de motivos, hablando con una psicóloga me decía que a los hombres les cuesta aún más. La sociedad les dicta que deben ser  hombres machotes y viriles, ¿cómo van a reconocer que su mujer les pegaba o les insultaba a diario?

Sea como sea, el que seguro que no tiene la culpa es el hijo, al que hay que proteger de alguna forma de ese ambiente insano. Yo no soy psicóloga, pero si el hijo crece escuchando insultos, viendo a un padre humillado y a una madre dominante y castradora, creo que es dos+dos que el niño no salga muy normal. Verá normal insultar y gritarle a su pareja, y repetirá el modelo, porque como dije la semana pasada, los padres son el ejemplo en el que los hijos crecen y aprenden. Si los educas en el respeto, crecerán respetuosos.

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