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La familia del ex batería de Los Piratas pide responsabilidades al psiquiatra y a la Guardia Civil

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La consecuencias del constante adoctrinamiento feminazi.
En este caso no sólo le defiende la pobre mujer que no sabe que es maltratada, según los criterios feminazis.
Le defiende la suegra, familia, vecinos, amigos, etc.
Como ha dicho uno de sus amigos “lo que se solucionaba con una pastilla lo han solucionado con una bala”.
Pero el guardia civil acudió convencido de que se enfrentaba a un maltratador que iba a asesinar a una mujer y a su hijo. Si no lo resolvía bien cargaría con esas muertes en su conciencia… y en su hoja de servicios.
No tardaremos mucho en ver linchamientos.
El Estado de derecho hace tiempo que se ha desecho.
La ideología de género, como toda ideología totalitaria, no soporta estar constreñida por el imperio de la ley.
¿Respetar las reglas del juego? ¿Para qué? Si me las puedo saltar cuando me conviene y exigirles a los demás que las cumplan a rajatabla.
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Abiertas dos investigaciones para esclarecer el caso

La familia del ex batería de Los Piratas pide responsabilidades al psiquiatra y a la Guardia Civil

La vivienda de Ponteareas (Pontevedra) donde ocurrieron los hechos.

La vivienda de Ponteareas (Pontevedra) donde ocurrieron los hechos. EFE

NATALIA PUGA Especial para EL MUNDO Pontevedra

La familia de Javier Fernández Fernández, el ex batería del grupo Los Piratas fallecido este miércoles tras recibir un disparo de un guardia, pedirá responsabilidades tanto al psiquiatra que le atendía por un trastorno bipolar como a la Guardia Civil por las actuaciones que desencadenaron en el trágico desenlace, al atender que “han actuado erróneamente”.

La suegra del fallecido, Ángeles Arias, atendió este jueves a los medios de comunicación en el exterior de la casa en la que ocurrieron los hechos en Ponteareas (Pontevedra) y, al igual que había hecho su hija y viuda por la mañana en su cuenta de Facebook, quiso limpiar la memoria del músico. “No es violencia de género, es una enfermedad crónica”, ha querido matizar, asegurando que el fallecido no protagonizó un episodio de violencia de género, como se había informado en un primer momento, sino que estaba teniendo una crisis del trastorno bipolar que padece desde hace años.

La viuda y su familia ya se han puesto en mano de un abogado para pedir esas responsabilidad y que les asesore sobre cómo actuar. El letrado, Gerardo Gayoso, critica que están “huérfanos de información” porque el atestado de la Guardia Civil todavía no está en el Juzgado de Ponteareas que lleva el caso y también el “interés” de las Fuerzas de Seguridad en calificar el caso como violencia de género y “la insistencia” en que su viuda y presunta víctima presentase una denuncia.

La familia se esfuerza por aclarar que Javier Fernández, al que conocían como Hal, estaba diagnosticado de trastorno bipolar y sometido a tratamiento desde hace diez años, pero su psiquiatra, hace unos meses, “tuvo la inspiración de quitarle el tratamiento”.

El fallecido había sido padre recientemente y “estaba muy nervioso”, de modo que, según asegura la familia, acudieron al médico para que le volviese a dar el tratamiento, pero se le negó la posibilidad. Sin medicación, este miércoles “tuvo un brote psicótico más fuerte” y sufrió “delirios”, de modo que su esposa llamó a sus amigos para que le tranquilizasen y, luego, a la Guardia Civil. Sin embargo, niega que alertase por un caso de violencia de género.

La suegra de Hal cree que la actuación de un agente que disparó al ahora fallecido cuando intentaba tranquilizarle y reducirle fue “un error porque la Guardia Civil estaba avisada de que era un enfermo y tenían que actuar con otros métodos”. Sin embargo, laSubdelegación del Gobierno en Pontevedra asegura que ellos recibieron un aviso del 112 por un caso de violencia de género, no por una crisis psiquiátrico, sino por una agresión a una mujer. La suegra sí reconoce que la esposa recibió “un bofetón” en un “momento de tensión”, pero no fue agredida.

Las críticas de Ángeles se centran en el psiquiatra y en el guardia que le disparó, pero no carga especialmente contra este último porque “no sé lo que le pasó por la cabeza”. “Tiene una pistola e instintivamente la sacó, es normal”, asume, pero también quiere insistir en que en estos casos “hay que dialogar” antes con el enfermo.

El abogado no es tan directo como la suegra del fallecido a la hora de apuntar a esas responsabilidades, pues pide cautela pasa saber primero todos los detalles de lo ocurrido y, luego, “sobre la marcha, se tomarán las medidas necesarias contra quien sea. A priori no culpamos a nadie”. Pide más información porque “queremos saber si ha habido una negligencia en la actuación policial o si ésta ha sido desproporcionada”.

Dos investigaciones

La Subdelegación del Gobierno enmarca la muerte del músico en un presunto caso de violencia de género en el que supuestamente él agredió a su esposa y luego se puso violento, agredió a un agente y lo intentó con el segundo. Los guardias civiles vieron al hombre en ropa interior, muy agresivo y alterado gritando “que va a cortarlos a todos en trocitos”, intentaron tranquilizarle, pero él agredió a uno de los agentes con un objeto punzante. Cuando intentó volver a agredirle, el segundo agente utilizó su arma y le disparó, alcanzándole en el abdomen.

Estos hechos son objeto de una investigación del Juzgado número 2 de Ponteareas y de otra interna de la Guardia Civil, que ha iniciado un expediente de acuerdo con el preceptivo procedimiento que se sigue cuando por parte de los miembros del cuerpo se utiliza el arma reglamentaria.

 

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