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Peter-Michael Diestel, el ex ministro de la RDA que defiende al enfermero nazi de Auschwitz

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No es de extrañar que quien dirigió la Stasi defienda a un nazi que participó en el genocidio de quien no era o pensaba como él.

No dejan de ser ideologías totalitarias hermanas que nacieron de las mismas fuentes. De las mismas que surgió el feminazismo.

Como ellos, las feminazis tendrán su Nuremberg y su Spandau.

Y como ellos, las feminazis tendrán su Centro Wiesenthal.

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Peter-Michael Diestel, el ex ministro de la RDA que defiende al enfermero nazi de Auschwitz

Hurbert Zaftke, sentado, junto a su abogado defensor Peter-Michael Diestel en la sesión de apertura del juicio.

Peter M. Diestel fue el último ministro de Interior en 1990 bajo cuyo mando se destruyeron documentos de la represiva Stasi

La causa contra el antiguo SS Hubert Zaftke comenzó ayer tras cuatro años de intentos para iniciar el proceso

JULIO MARTÍN ALARCÓN – 2/09/2016 20:10

La historia del ex miembro de las SS es conocida. Identificado como Hubert Zafke, el anciano de 95 años sirvió como médico en el campo de exterminio de Auschwitz. Apenas puede seguir el juicio debido a su avanzada edad, como tantos otros ex guardias nonagenarios acusados ahora, 70 años después de la caída del Tercer Reich. El hombre que lo defiende, el abogado Peter-Michael Diestel fue elúltimo ministro de Interior de la RDA, la Alemania del Este comunista justo antes de que desapareciera tras unificarse con la República Federal.

Diestel, que se reconvirtió en un abogado de éxito tras su efímero cargo, ha esgrimido en la apertura del juicio que “se intenta lavar el pasado de Alemania acusando a meros subordinados para compensar que se dejara libre a los verdaderos culpables durante las primeras décadas”. En su boca las palabras del ex ministro tienen doble munición: la RFA, la Alemania a la que el sistema que le educó le enseñó a rechazar, es la culpable de que los nazis, los verdaderos cerebros, quedaran libres. No en vano, hasta la sentencia de Ivan Demjanjuk el colaborador ucraniano de las SS, que en 2011 fue condenado a cinco años de prisión, sólo se podía encausar a los nazis por asesinato.

Después de un largo periplo judicial y una deportación desde EEUU a Alemania, Demjanjuk fue condenado por su “colaboración necesaria” en más de 28.000 asesinatos durante los meses que pasó como guardia del campo de exterminio de Sobibor, lo que abrió la puerta a nuevas acusaciones que no tenían que demostrar la participación activas en un asesinato sino la colaboración en la Solución Final.

Frente a las acusaciones, Peter Michael Diestel, el abogado que estudió derecho en la Universidad Karl Marx de Leizpig. A pesar de sus palabras, que enmiendan la política de Adenauer, sus críticos señalan que él también quiso correr una cortina de olvido sobre las actividades de la policía de Seguridad del Estado de la RDA, la temida Stasi. Fue acusado de no haber depurado responsabilidades y de haber permitido la destrucción de muchos de los documentos que habrían servido para el esclarecimiento de sus actividades. Al final, acabó relevado de las responsabilidades sobre la Stasi precisamente por no llevar a cabo su desmantelamiento, como pretendía el nuevo gobierno. Diestel defendió además que muchos de los informadores no oficiales de la Stasi debían permanecer en el anonimato porque habían garantizado la paz interna según el historiador Peter E. Quint. Un tribunal regional concluyó en 1995 que los documentos estaban bajo su responsabilidad cuando fueron destruidos.

Diestel, que fue el máximo dirigente del ministerio de Interior durante el último año de la RDA cuando Erich Hoenecker ya había caído, sabe lo que es perseguir criminales. De su ministerio dependían los ‘vopos’, la Volkspolizei -Policía Popular-. Fundó en 1989 el Partido Socialista Cristiano -CSPD- y en enero la Unión Social Germana -DSU- aunque sería tras unirse al partido democristiano de la Alemania del Este, la CDU, cuando llegó al gobierno en las postrimerías de la RDA. El SED, el partido comunista oficial, había dejado de tener el monopolio político con la caída del muro y la paulatina desintegración.

‘Míster Holocausto’

El antiguo ministro defiende al ex nazi Hubert Zaftke, que había vivido 70 años tranquilo después de finalizar la guerra, hasta que el pasado llamó a su puerta. Sus responsables fueron Effraim Zuroff, denominado ‘Mr Holocausto’ y Kurt Schrimm, jefe de la Oficina Central de Investigación de los Crímenes Nazis. El primero, un caza nazis, heredero de Simon Wiesenthal, fundador del centro para la búsqueda y captura de criminales de guerra del Tercer Reich, que ahora dirige el propio Zuroff. El segundo, el fiscal general que se hizo cargo de la oficina creada por Konrad Adenauer en 1958 para paliar las críticas por la nula desnazificación del país.

Para todos, el pasado ha llegado tarde, aunque por razones distintas.’Mr Holocausto’ lanzó en 2002 la campaña ‘Última oportunidad’ como forma para perseguir a los últimos ex nazis que pudieran quedar vivos. Kurt Shrimm, reunió pruebas gracias a las últimas sentencias de los tribunales en Alemania que le facultaban a imputar a antiguos miembros de las SS.

Peter Michael Diestel esgrime, en cambio, que la nula relevancia de los acusados ahora en cuanto a la Solución Final es fruto de los errores precisamente del pasado. Diestel, además, asegura que su cliente sólo trató a soldados nazis y que no existe participación como colaborador necesario en 3.681 muertes.

Mientras la sentencia de Demjanjuk abrió la puerta a la persecución de antiguos nazis, lo cierto es que la mayoría de ellos, por edad, tuvieron un papel poco o nada relevante. Durante décadas en cambio, miembros más destacados del Tercer Reich vivieron en Alemania o en el extranjero sin tener que hacer frente a la justicia alemana.

http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2016/09/12/57d6c59a22601d276e8b4620.html

Alemania juzga a un ex enfermero de 95 años por 3.681 muertes en Auschwitz

Hubert Zafke, ex enfermero de las SS, a su llegada al juicio. BERND WUSTNECKAFP-PHOTO

Cinco años de prisión para el SS Reinhold Hanning como cómplice de 170.000 asesinatos en Auschwitz

La Fiscalía relaciona al procesado con la maquinaria de la muerte nazi por haber servido como enfermero a unos 650 metros de los crematorios

EFE – Berlín – 12/09/2016

La Justicia alemana abrió hoy el proceso contra un ex enfermero de las SS nazis de 95 años, al que se imputa complicidad en la muerte de al menos 3.681 prisioneros del campo de exterminio de Auschwitz y cuyo caso se inscribe en la serie de juicios tardíos contra los crímenes del nazismo.

El acusado, Hubert Z., compareció ante la Audiencia de Neubrandenburg (este del país) en silla de ruedas, en el que era el cuarto intento de iniciar el procesodespués de que en tres ocasiones anteriores se hubiera suspendido “in extremis” por razones de salud del imputado.

La vista se inició con la lectura del pliego de acusaciones de la Fiscalía, que relaciona al procesado con la maquinaria de la muerte nazi por haber servido como enfermero durante un mes a unos 650 metros de los crematorios de ese campo de exterminio construido por el Tercer Reich en la Polonia ocupada.

El juicio sigue el modelo de otros procesos abiertos en Alemania en los últimos años por complicidad en crímenes nazis, tras el precedente marcado en 2011 por la condena a cinco años contra el ucraniano John Demjanjuk, un exguarda del campo de Sobibor.

Con esa sentencia se abrió una nueva vía de enjuiciamiento en Alemania, extensible a personas que, sin haber tenido una participación o una responsabilidad directa, podrían ser consideradas corresponsables de esos crímenes.

En algunos casos los juicios han acabado sobreseídos, por razones de edad y salud de los procesados, mientras que en otros han terminado en penas simbólicas que los condenados han recurrido o no han llegado a cumplir, como ocurrió con el mismo Demjanjuk, muerto en un asilo de ancianos unos meses después de escuchar sentencia.

La vista de hoy se cerró unas horas después de escucharse el pliego acusador y está en el aire si el juicio proseguirá la próxima semana, ya que debe resolverse una demanda por presunta parcialidad presentada contra la Audiencia.

Tanto la Fiscalía como la acusación particular y organizaciones de víctimas del nazismo han criticado a la presidencia de la corte, que en tres ocasiones suspendió la apertura del juicio atendiendo al argumento de la defensa de que su cliente no está en condiciones de ser juzgado.

Los cargos contra el acusado de Neubrandenburg se apuntalan en los presos de Auschwitz muertos en sus cámaras de gas en el mes en que prestó servicio ahí, del 15 de agosto al 14 de septiembre de 1944.

Se estima que en ese periodo llegaron al campo de exterminio catorce trenes con deportados, de los cuales al menos 3.681 fueron asesinados en cámaras de gas.

El abogado defensor Peter-Michael Diestel niega la culpabilidad de su cliente yargumenta que en Auschwitz se dedicó a atender a otros miembros de las SS y a soldados.

El precedente más inmediato a este proceso fue la condena a cinco años de cárcel dictada hace unos meses en Detmold (centro de Alemania) contra el ex miembro de las SS Reinhold Hanning, de 94 años, por complicidad en las muertes de 170.000 presos.

El año pasado fue asimismo condenado a cuatro años en Lüneburg (centro) Oskar Gröning, el llamado “contable de Auschwitz”, por sus funciones esencialmente burocráticas en ese campo nazi.

En ninguno de los dos casos la sentencia ha llegado a ser en firme, por estar pendientes de resolución los recursos presentados.

La pasada semana quedó sobreseído el proceso contra una exoperadora de radio de ese antiguo campo de exterminio, de 92 años y acusada de complicidad en 260.000 muertes, al dictaminar un tribunal que no estaba en condiciones de seguir un juicio.

Auschwitz fue el mayor y más mortífero campo de exterminio nazi, donde fueron asesinados 1,1 millones de personas, y los juicios tardíos abiertos en los últimos años por presunta complicidad se basan en el argumento de que quien sirvió ahí en puestos clave tuvo que saber de los crímenes nazis.

Independientemente de si los procesos acaban o no en sentencia en firme, o si los condenados ingresan en prisión, con estos juicios se pretende dejar constancia de que el cargo de asesinato o implicación en crímenes nazis o de guerra no prescriben

http://www.elmundo.es/internacional/2016/09/12/57d6d53de2704e06448b45ca.html

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