Rita Maestre: “Varias veces al día pienso ‘esto me ha pasado por ser mujer’, cosas relacionadas con la cosificación y la condescendencia’

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Rita Maestre: “Varias veces al día pienso ‘esto me ha pasado por ser mujer’, cosas relacionadas con la cosificación y la condescendencia’ 2016-11-06T18:33:31+00:00
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El consabido victimismo feminazi para eludir la responsabilidad de sus propios actos y achacar la culpa a las víctimas.

La excusa sencilla de justificar un trato desigual por ser mujer obviando que ha delinquido. Que ha amenazado y coaccionado. Que ha mentido y engañado. Que es una incompetente y una ignorante. Que está en el cargo por ser la novia del cabecilla Errejón.

Pero para esta feminazi todo es problema del patriarcado que la oprime y prejuzga por ser mujer.

Sus respuestas son el compendio de mentiras feminazis repetidas como un mantra.

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Rita Maestre: “Varias veces al día pienso ‘esto me ha pasado por ser mujer’, cosas relacionadas con la cosificación y la condescendencia’

Rita Maestre. JAVIER NADALES

RAQUEL QUÍLEZ – Madrid

En su despacho hay guirnaldas y globos, hace unos días fue su cumpleaños y aún queda ‘resaca’ de la fiesta. 28 años. Récord de juventud en el Ayuntamiento de Madrid. ¿Qué pesa más en política, ser mujer o ser joven?

“Ser mujer y tener 28 años pesa, pesa bastante. Esa condescendencia que noto en los adversarios políticos viene de las dos condiciones. ¿Cuál más? No lo sé, las dos pesan y además se refuerzan”. Maestre reconoce que nota el golpe, pero también el respaldo de compañeras de distinto signo: “Se sienten interpeladas y responden con mucha firmeza. Creo que esa corriente de hermandad entre mujeres es nueva, lo que llamamos sororidad, y está por encima de cuestiones ideológicas. Estaría bien que fuera un compromiso también de los hombres”.

Rita Maestre medita las respuestas. Va a cumplirse un año desde que cambió la militancia de calle por la gestión del Ayuntamiento de Madrid y la igualdad de género ha sido un caballo de batalla constante en su cabeza: “Varias veces al día hay situaciones en las que pienso ‘esto me ha pasado por ser mujer’. Cuestiones relacionados con la cosificación y la condescendencia. Por ejemplo, que después de intervenir sobre las ordenanzas fiscales, un periódico estatal de renombre considerase relevante destacar que se me veía la tira del sujetador. O que los adversarios políticos digan que voy de lista. Y yo pienso, ‘a lo mejor es que cabe la posibilidad de que sea lista’. Me molesta mucho porque me parece que es una negación de que pueda serlo”, cuenta.

Se ha encontrado más trabas de las que esperaba en las instituciones.

“Es algo que va cambiando poco a poco, pero muchas nos las hemos encontrado al llegar y tiene que ver con que los espacios de poder han estados ocupados mayoritariamente por hombres, lo que implica no solo una presencia cuantitativa mayor sino que las formas de ejercer la autoridad tienen características masculinas. Lo veo tanto en la esfera de trabajo interna como en el ámbito mediático, donde es obvio que hay una diferencia en el trato, con juicios ligados a la estética y preocupados por la vida personal solo en el caso de las mujeres. Si está gorda o no, si lleva el traje adecuado, si concilia o no. Por ejemplo, Carolina Bescansa se ha querellado contra un periodista radiofónico que dijo que los servicios sociales tenían que quitarle al bebe cuando fue con él Congreso. Ese tipo de juicios morales sobre decisiones individuales ataca normalmente a las mujeres”.

– Y lo de la capilla de la Complutense, ¿cree que se hubiese juzgado igual si lo hubiesen hecho hombres?

“Es otro caso muy evidente que se trató con un punto de sexualización permanente. Era innecesaria la repetición de las imágenes, ya ves tú, un sujetador en 2016… Fue una cosa machacona, claramente de morbo. En última estancia, la palabra zorra siempre aparece cuando se quiere insultar a una mujer, sea cual sea su signo político – recuerda la pintada en la puerta de casa de Begoña Villacís, portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento-. Y creo que estaba también detrás de todo esto”.

Antes de llegar a Cibeles, Maestre trabajó como camarera, niñera, dependienta, azafata… Todo, mientras estudiaba Ciencias Políticas, Sociología y un posgrado de Economía Internacional y militaba en movimientos estudiantiles.

“Donde más a gusto he militado fue en Juventud sin Futuro, donde poníamos mucho empeño en que las dinámicas de género no se produjeran, pero las viví en asambleas de la facultad, en las que a menudo hay más mujeres pero cuando se organiza el trabajo “eligen” los espacios más cerrados: logística, finanzas… Trabajos en los que no se presupone una capacidad intelectual extra, mientras que compañeros hombres que iban sólo de vez en cuando pero no tenían problemas para hablar en público se quedaban con las portavocías. Y alguien podría decir, ‘bueno, lo eligen libremente’, pero no es verdad, tiene que ver con las dinámicas de construcción social. Igual que en las clases, hay una desproporción enorme entre las mujeres que hay y las que intervienen y los hombres. Además, ellos suelen tomar la palabra para dar su posición y ellas, a menudo, preguntan o introducen su valoración en la pregunta pero no se atreven a darla como propia. Yo también lo he hecho. Ellos deberían ser conscientes de que tienen mucha más tarta de la que les corresponde”. Se nota que Maestre ha reflexionado mucho sobre esto.

“Viene de una diferencia en la educación por la que los hombres están más cómodos en el espacio público y a las mujeres nos han educado para el espacio privado. Hay mujeres que en su casa tienen el liderazgo, llevan la conversación, pero no lo reproducen en los ambientes públicos. Depende también de si te han dado mucha confianza para hablar de cualquier cosa o si te han dicho, ‘de esto no sabes mucho, mejor no hables, hay que estudiarlo bien antes’. Y eso nos lo han dicho más a las mujeres”.

– ¿Ve techos de cristal en su futuro?

“Yo soy muy optimista y las opciones de vida que me planteo tienen que ver con la Administración, siempre he pensado en hacer oposiciones, o con la universidad, que son terrenos menos susceptibles a eso. Pero creo que los techos tienen que ver más con la voluntad de una vida personal y familiar plena. Espero que dentro de unos años hayamos avanzado pero son dinámicas estructurales que tardan años en cambiar y estoy segura de que yo también las voy a sufrir. Voy a tratar de conciliar las dos cosas porque solo tenemos una vida y hay que ser feliz. A las 17.00 o las 18.00 nos tendríamos que ir a casa”.

“Veo que mis amigas tienen que planificar ser madres como parte de un cálculo. Como cuando piensas si te metes en una hipoteca. Un cálculo económico pero también laboral. ¿Puedo permitírmelo ahora? ¿Me esperaran los meses de baja? Por eso es tan importante que los permisos de paternidad sean iguales e intransferibles. Muchos hombres de mi generación lo desean, quieren irse a su casa a disfrutar de sus criaturas. Tampoco les están dejando conciliar a ellos”.

http://www.elmundo.es/sociedad/2016/05/26/573aec12e5fdea325a8b465e.html

 

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