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Borrando las cicatrices del maltrato con tatuajes

 

La industria del maltrato busca nuevos nichos de negocio.

A este gran negocio se apuntan muchos vividores.

Curiosa la foto del artículo. No se molestan en poner algo mínimamente creíble. Esas marcas tienen toda la pinta de ser autolesión. Las habituales mentiras de las feminazis entre las que está la inexistencia de denuncias falsas.

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Borrando las cicatrices del maltrato con tatuajes

Mimí sustituyó las cicatrices de sus brazos por unas ramitas de romero.

GABRIELA BALAREZO – 16 MAR. 2018

A una joven le cubrieron los cortes con pequeñas flores. A otra le sustituyeron los navajazos por plumas…

Entramos en el primer servicio de tatuaje terapéutico para víctimas. “Cubrimos con arte el horror vivido”, nos dice una de las siete tatuadoras

Cae la tarde en Barcelona. Es un día frío de finales de febrero. En el número 3 de la calle Calders, Shinda -pelirroja y gafas de marco fino- prepara sus herramientas de trabajo. Botes de tinta negra, una máquina de tatuar, guantes desechables, agujas esterilizadas… Tumbada sobre una camilla y rodeada de paredes blancas e inmaculadas, espera una mujer de veinte y tantos. La llamaremos Paula. Tras transferir el diseño, con papel calco, a la piel desnuda, la tatuadora enciende la máquina. Punto a punto, repasa las líneas estampadas. Múltiples pinchazos atravesando la epidermis. Un dolor que no es nada en comparación con lo que Paula ha vivido. Como si estuviera amortiguado por el susurro continuo de la máquina de tatuar. Cuando Shinda ha terminado no queda rastro de ese nombre gastado de cinco letras. En su lugar emerge una flor.

Dos horas y media separan el antes y el después de Paula. El tiempo que le llevó a Shinda cubrir a golpe de aguja y tinta negra el nombre que desde hace años llevaba tatuado en su hombro derecho. El de su ex pareja. El que hizo de su vida un infierno. La llamamos Paula porque no quiere revelar su identidad. Tampoco muchos más detalles de su vida. Sólo ha accedido a mostrar las fotografías de su antes y después. Que es una suerte de metáfora abreviada -grabada en su piel- de su vida pasada y su presente. Ella, como otras 150.000 [los casos denunciados según las fuentes oficiales], es una víctima de la violencia de género. Una «luchadora», una «superviviente». Llegó hasta el peculiar estudio de tatuajes del que es parte Shinda para hacerse un cover. Un paso más en su proceso de recuperación.

Un “público muy especial”

La idea es transformar esa herida, que en el caso de Paula es un nombre tatuado, en algo hermoso. En arte. Es lo que hacen en Desideratum [«deseo que aún no se ha cumplido»]. Convertir cicatrices o cualquier otro rastro de dolor en algo que sea digno de admirar. El estudio se levanta en una de las medievales callejuelas del barrio del Born, rodeado de sofisticadas galerías y boutiques. A escasos 200 metros del famoso Museo Picasso. Podría parecer un estudio como cualquier otro, salvo porque está comandado sólo por mujeres y atienden a un «público especial». Aunque por sus camillas desfilan todo tipo de clientes, es de los pocos, sino el único, que ofrece un servicio de tatuaje terapéutico y social para mujeres víctimas de maltrato.

Noemí García Sánchez -40 años, menuda y cabello rizado- es la mente detrás de un proyecto que abrió sus puertas hace menos de un año. Cuenta Noemí a Crónica que Desideratum es el resultado de combinar su vocación social y su amor por los tatuajes. «Siempre he ido tatuada, porque me ha gustado mucho lo que significa el empoderamiento del tatuaje en la mujer», dice. Por eso el suyo no podía ser un estudio al uso. Quería darle un carácter social. Por su trabajo en un centro de equinoterapia que atiende a personas con adicciones supo cómo podía llevarlo a ese nivel. Allí había conocido a varias mujeres víctimas de violencia de género y le pareció que el tatuaje podía ayudarlas, de alguna manera, a mejorar sus vidas. O «intentar cubrir con una obra de arte el horror vivido».

El equipo que da vida a Desideratum está formado por siete mujeres. Tatuadoras, con diferentes backgrounds y vertientes artísticas. Shinda, de 27 años con tres dedicados al mundo del tattoo, es una de ellas. Junto a Noemí, nos desvela los detalles del cover de Paula. Dice la fundadora del estudio que todavía son pocas las que se animan a visitar el lugar para transformar sus cicatrices, aunque reciben llamadas de muchas interesadas. Sobre todo cuando se trata de mujeres que han sido maltratadas en el pasado. Desde su apertura no más de una decena de ellas han llegado hasta el estudio. Y por ahora, sólo una se ha atrevido a compartir las imágenes del antes y después de su tatuaje.

La historia de la valiente Paula es como la de otras tantas. Un círculo vicioso, un patrón que se repite hasta el cansancio. Cuenta la líder de Desideratum que la chica conoció a su pareja muy joven y se hizo el tattoo por amor. Con el paso del tiempo él se volvió muy controlador. Empezó por aislarla socialmente, continuó con dosis de maltrato psicológico y terminó en los golpes. Hasta que un día ella dijo basta.

Shinda nos cuenta que una educadora de la residencia en la que vive Paula actualmente le recomendó el estudio. Enseguida se puso en contacto con Noemí y acordaron una primera visita. En ese encuentro previo tatuadora y tatuada se conocieron y congeniaron. La chica les contó un poco lo que había vivido y les mostró la marca que quería cubrir. Sobre el proceso de diseño -explica Shinda-vieron entre ambas «algo que fuera bonito y que no se relacionara con lo que tenía». Y añade: «Con esta chica fue todo muy cercano y abierto desde el primero momento».

Otra peculiaridad de Desideratum es que procuran que la creación del tatuaje sea un ejercicio conjunto entre cliente y artista. En el caso de Paula y Shinda optar por una flor fue unánime. Las dos querían cubrir ese nombre de letras gastadas con algo «femenino y delicado». Que la representara más a ella. Por eso la flor de pétalos abiertos en negro -que simboliza la fortaleza-. Una obra de arte impresa en su piel que ahora luce con alegría. Debajo de ésta se lee con trazo fino: Manuel, el nombre de su padre. Quien ha sido su «pilar» en la lucha por vencer las secuelas del maltrato.

Noemí recuerda también otros casos. Mujeres que se han animado a tatuarse pero que todavía tienen miedo o vergüenza de exhibirse como víctimas de violencia machista ante la sociedad. Son mujeres que ya no están con sus parejas pero que están todavía en camino de superar el trauma. Si es que algún día puede llegar a superarse del todo. Una de ellas llegó al estudio con unas cicatrices en forma de garra en el hombro. Su chico, en un momento de furia, le había arrojado un cenicero. Para cubrir las terribles marcas usaron pequeñas flores. Otra historia, es la de una chica que escondía los vestigios alargados de unos navajazos en su abdomen que le hizo su pareja. Para cubrirlos, usaron plumas.

Un año después de la herida

La única restricción para optar por este tipo de tatuajes es que haya pasado al menos un año desde la cicatrización de la herida. Ni siquiera la cuestión económica es una limitación. Explica Shinda que varias de las mujeres que han acudido no tienen muchos recursos. En los casos concretos de violencia de género los trabajos se realizan de forma gratuita. Por el momento, han conseguido apoyo de una marca de tinta y aspiran a recibir, en un futuro, algún tipo de subvención municipal. Las víctimas de violencia machista conocen del estudio a través de entidades de apoyo y casas de acogida, como la Fundación Surt o la Fundación Ana Bella.

-¿Qué poder ejerce un tatuaje en estas mujeres [víctimas de maltrato]?- le preguntamos a Noemí.

-Tiene un efecto increíble. Pasa de ser una parte de la piel que ni siquiera miran o que evitan mirar a algo de lo que luego se sienten orgullosas. Me acuerdo de una chica que vino a tatuarse una cicatriz en la rodilla, que era incapaz de echar un vistazo a esa zona, que se ponía nerviosa cuando al bañarse se le caía el jabón y debía agacharse. Después del tatuaje empezó a reconocer otra vez esa zona de su cuerpo, empezó a gustarse, a llevar minifalda… es una forma de superar también.

Y la satisfacción es mutua. Tanto para la tatuada como para la tatuadora. Shinda describe su experiencia con Paula como «la más plena sonoridad». Por su parte, la joven reconoció estar encantada con que existieran este tipo de iniciativas. Para la artista es también una forma de dar visibilidad al problema y, a la vez, desviar los estereotipos negativos [de criminalidad, por ejemplo] asociados al mundo del tattoo.

Pero a Desideratum, no sólo llegan mujeres afectadas por la violencia de género a borrar sus cicatrices. Hay, asimismo, casos de personas que se autolesionaban y que buscan a través del tatuaje «romper con el pasado». Como Mimí, también de veinte y tantos. La joven que trabaja en el ámbito de la cultura y el teatro, eligió una ramita de romero para enterrar con arte las decenas de cicatrices lineales que le quedaron de los cortes que se hacía en el brazo.

El diseño corrió a cargo de la tatuadora e ilustradora Carla Bianchi. Una detallada ramita de romero acompañada de la palabra «Munay», que es el principio base de la cosmovisión andina y que significa amor. Esta planta -explica Mimí en una publicación de una red social- ha sido usada desde tiempos ancestrales con fines mágicos. Se lo hizo [como «ritual de bruja» que tiene para despedir cada año] a finales de 2017. Dice Noemí que la elección del diseño, aunque es un proceso conjunto con la artista, es una decisión muy personal. Hay chicas que prefieren «lo natural» y «lo femenino» y otras que piden trabajos más específicos. Como una chica, con los brazos saturados de cortes, escogió coloridos dibujos de personajes de Disney para taparlos.

Otros tattoos para públicos especiales que realizan en Desideratum son: reconstrucciones [en 3D] de pezones y para cubrir cicatrices de cesáreas o de operaciones de cambio sexo, en el caso de personas del colectivo LGBTI.

Your body, your choice [Tu cuerpo, tu decisión], reza el lema de este singular estudio de tatuajes donde sólo trabajan mujeres. Una resolución pensada, en principio, para generar un ambiente de confianza para el público especial que tienen. Y también, como enarbola Noemí, para «reivindicar un poquito el trabajo de la mujer en un mundo machista a tantos niveles».

http://www.elmundo.es/cronica/2018/03/16/5aa580b522601d78018b458a.html

Aumentan un 48% los menores enjuiciados por violencia de género

 

En estas últimas décadas se ha adoctrinado a los niños en las aulas en los disparates, mentiras y aberraciones feminazis. Se ha adoctrinado a la población con constantes campañas para que los propios padres adoctrinen a los hijos.

Se han aplicado las recetas feminazis para arreglar la supuesta lacra.

Aún así los datos que nos facilitan las propias feminazis demuestran que su falsa medicina no cura al falso enfermo sino que lo cronifica.

El negocio de la industria del maltrato necesita siempre fagocitar más recursos para dar de comer a tantos estómagos agradecidos.

En los últimos años ampliaron el negocio con la población adolescente. Ahora hacen ostentación de ello para seguir creando la alarma social que justifique la existencia de su negocio.

Tendrán su Nuremberg y su Spandau.

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Aumentan un 48% los menores enjuiciados por violencia de género

Homenaje a las muertas por violencia de género desde el año 2007 en Vinaròs. Domenech Castelló. EFE

OLGA R. SANMARTÍN – Madrid – 13 MAR. 2018

Cada vez salen a la luz más casos de violencia de género entre parejas adolescentes. Chicas muy jóvenes acuden a los juzgados para revelar reiteradas situaciones de control a través del teléfono móvil, manipulación psicológica y agresiones físicas. Los jueces de menores enjuiciaron en 2017 por delitos de malos tratos a 266 menores de edad, chicos que, sin tener cumplidos aún los 18 años, han convertido ya las vidas de sus novias en un infierno. Son un 48% más que los 179 registrados el año anterior.

Las cifras están recogidas en la estadística anual que este lunes hizo pública el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). El órgano de gobierno de los jueces considera “muy preocupante” el incremento de denuncias de malos tratos en las que el agresor es menor de edad. De las 266 registradas el año pasado, 249 acabaron con la imposición de medidas (a los menores no se les aplican penas de privación de libertad, pero sí se les condena a trabajos reeducativos de ayuda a la comunidad), 210 relativas a menores españoles y 39 a extranjeros.

Angeles Carmona, presidenta del Observatorio, explica que “en los juzgados cada vez se reciben más denuncias que afectan a menores de edad”. “Son niñas muy jóvenes, de 15, 14 o incluso 13 años. Esto tiene una doble lectura: por un lado es positivo porque se está denunciando más; por otro, indica que en las generaciones más jóvenes persisten las actitudes machistas en la pareja”.

Los datos de los jueces se complementan con los del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, que, en varias encuestas realizadas en los últimos años, ha sacado porcentajes espeluznantes: un 27% de los jóvenes españoles cree que la violencia de género es una conducta normal en el seno de la pareja; más del 80% de los adolescentes afirma conocer algún acto de malos tratos en parejas de su edad; la mitad de los chicos y chicas afirma que la violencia machista ha aumentado en España en los últimos años…

La gran mayoría de los encuestados por el Centro Reina Sofía tiene una amiga que permite que su novio le revise el móvil o conoce a un chico que le dice a su novia con quién puede hablar o dónde puede ir, que controla todo lo que hace, que la insulta o difunde imágenes íntimas en las redes sociales sin su consentimiento, que le impide que vea a sus amigas o que la obliga a hacer cosas que no quiere. ¿Qué está pasando? ¿Hay más machismo y sumisión entre los jóvenes que antes?

“Antes no podíamos visibilizar el problema porque había muy pocas denuncias”, responde Carmona. “En los últimos estudios estamos observando que hay más. Han incrementado los hechos delictivos entre parejas jóvenes por dos motivos. El primero es que las relaciones cada vez comienzan antes y hay muchas chicas de 13 o 14 años que no tienen la madurez suficiente para percibir las primeras señales de que su pareja les está controlando. El segundo es que el uso de las nuevas tecnologías y las redes sociales es un importante campo de cultivo para ejercer una violencia de control sobre las adolescentes. Las redes sociales o el Smartphone permiten al maltratador realizar un control más fácil sobre su pareja”.

Carmona insiste en que estos datos “deben llevar a una reflexión” y resalta “la importancia de la educación”, para que, “desde los tres años, los niños y las niñas reciban educación en el respeto, en la igualdad, en tener unas relaciones afectivas sanas, en prevenir conflictos”. En este sentido, elPacto de Estado contra la Violencia de Género plantea un buen número de medidas, pero algunas están supeditadas al Pacto de Estado de Educación, del que el PSOE y Unidos Podemos se salieron hace unos días.

Otro dato igualmente “preocupante” que aparece en el informe anual del CGPJ es que los familiares de las víctimas sólo interponen un 2% de las denuncias realizadas. Es un porcentaje “muy bajo”, que no sube a pesar de que ha crecido el número de peticiones de auxilio a los juzgados. Los jueces están inquietos por “la falta” de implicación de los allegados, un hecho que obedece, según Carmona, a que la violencia de género “se sigue percibiendo como algo que pertenece a la intimidad de la pareja, en donde no debemos entrar”.

El conjunto de denuncias alcanzó durante 2017 su máximo histórico (166.620) y supone un 17% más que en 2017. También aumentó el número de condenas y de órdenes de protección y descendió -una buena noticia- el porcentaje de víctimas que se echan para atrás y se acogen a la dispensa de la obligación legal de declarar. “La mayoría de los casos se produce sin testigos ni pruebas y por eso la declaración de la víctima es muy importante. Muchos se quedan en nada porque la mujer se acoge a este derecho que el Pacto de Estado va a eliminar”.

 

http://www.elmundo.es/espana/2018/03/13/5aa6e216ca4741d1028b45f6.html

 

CCOO exige retirada de una guía para actuar con alumnos con padres separados

 

Aunque no tiene la vistosidad que se merece, se vuelve a demostrar que el trabajo suele dar fruto.

Que las feminazis de CC.OO. exijan su retirada no deja de ser una buena señal. Como siempre, sus argumentos son las habituales falacias y su forma de expresarlos son de nivel de parvulitos. En cualquier caso, una muestra más de su totalitarismo. En este caso, su objetivo es el control de la educación para adoctrinar a los alumnos.

Intentan proteger su negocio.

El último renglón es el mejor.

Asimismo, explican que muchas comunidades autónomas han publicado textos similares.

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CCOO exige retirada de una guía para actuar con alumnos con padres separados

Madrid, 9 mar 2018 (EFE).-

CCOO Madrid exige a la Consejería de Educación “la retirada inmediata” de los centros educativos de una guía de atención a alumnos cuyos padres están separados, a quienes se les obliga a declarar sus situación de convivencia e incluso su estado civil.

En un comunicado, el sindicato explica que la Consejería de Educación elaboró una guía en 2014 que trata de resolver situaciones conflictivas entre progenitores separados, cuando no existiera acuerdo en cuestiones que puedan afectar a los centros como permisos para excursiones o materias a cursar.

CCOO considera que esta ‘Guía de atención a alumnado cuyos padres están separados’ provoca más conflicto del que pudiera haber y convierte al centro “en parte del problema cuando no lo es”, al exigir declarar la situación de convivencia y el estado civil de los progenitores y, en caso de no convivir o haberse separado, se les obliga a pedir las sentencias.

“Los centros educativos deben limitarse únicamente a aplicar el código civil y el ordenamiento jurídico incluyendo la presunción de buena fe y los usos y costumbres; es decir, los centros solo deben requerir y solicitar a las familias los datos y firmas que ha pedido siempre de manera igualitaria para todos los alumnos y alumnas y con respeto a su intimidad”, subraya la nota.

Según el sindicato, los colegios “no pueden exigir ninguna sentencia de disolución de matrimonio porque la Ley de Enjuiciamiento Civil lo prohíbe”.

CCOO opina que los docentes deben limitarse a aplicar las normas educativas y, en caso de que exista un procedimiento judicial por motivos penales abierto contra alguno de los progenitores el centro “debe abstenerse de resolver o tomar cualquier decisión que no sea estrictamente administrativa”, además de “cumplir las resoluciones que dicte un juez de lo penal”.

En esta línea, precisa que si no existe una restricción de derechos “de ninguno modo” debe aplicar una restricción de derechos, ya que incurriría en un delito de usurpación de atribuciones judiciales.

Por otra parte, el sindicato critica que la guía parte de la base de que los progenitores se hayan tenido que separar “cuando pudiera ocurrir que nunca convivieron o no se casaron, con lo que esta guía no considera la diversidad de modelos familiares existentes”.

Desde la Consejería de Educación remarcan que esta guía ha sido elaborada en base las recomendaciones del Defensor del Pueblo y del Menor y en línea con las instrucciones del Ministerio de Educación, y es un documento “muy demandado” por los centros educativos, que lo han valorado “muy positivamente”.

“Las orientaciones recogidas en esta guía ayudan y proporcionan seguridad jurídica a los docentes cuando estos tienen que mediar entre padres separados o divorciados con la patria potestad compartida, en aspectos relacionados con la educación de los hijos”, señalan fuentes de la Consejería, que destaca que este documento es “meramente orientativo”.

El fin de la guía, según Educación, es que los centros puedan tomar decisiones “ajustadas a derecho” cuando no exista acuerdo o resolución judicial y los menores se vean “envueltos en enfrentamientos de sus progenitores”.

Asimismo, explican que muchas comunidades autónomas han publicado textos similares. EFE

http://www.lavanguardia.com/politica/20180309/441380988228/ccoo-exige-retirada-de-una-guia-para-actuar-con-alumnos-con-padres-separados.html

El Tribunal Supremo reconoce el derecho de una mujer a cobrar la pensión de su exmarido al ser despedida de la empresa familiar de donde obtiene sus únicos ingresos

 

Les da igual las leyes. Ellos se las inventan y aplican sus propios criterios para proteger a las parásitas.

No parece que la separación de poderes sea uno de los temas de estudio en la Escuela de práctica jurídica.

El contrato de matrimonio ha sido rescindido, por iniciativa de la parásita, pero a los jueces les parece oportuno improvisar nuevos principios jurídicos para que siga estando en vigor. Todo sea para conseguir que la parásita siga viviendo de manera desahogada.

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El Tribunal Supremo reconoce el derecho de una mujer a cobrar la pensión de su exmarido al ser despedida de la empresa familiar de donde obtiene sus únicos ingresos

Autor

Comunicación Poder Judicial

jueves, 8 de marzo de 2018

Deberá satisfacer una pensión compensatoria de 500 euros

El Pleno de la Sala Primera del Tribunal ha resuelto sobre un recurso de casación interpuesto por un cónyuge que fue condenado a satisfacer una pensión compensatoria de 500 euros y, en caso de pérdida de empleo o reducción de salario de su exesposa, que trabaja en la empresa propiedad del mismo, la cantidad que la misma deje de percibir hasta completar la cantidad que recibía por este, es decir hasta 1.900 euros.

La sala considera que, aunque con carácter general el desequilibrio que da lugar a la pensión compensatoria debe de existir en el momento de la separación o del divorcio, y los sucesos posteriores no pueden dar lugar al nacimiento de una pensión cuya procedencia no se acredita cuando se produce la crisis matrimonial, en una situación como la aquí descrita, donde los únicos ingresos de la esposa proceden del trabajo que actualmente desempeña en una empresa regida por el esposo, esta doctrina debe ser mitigada.

Se adjunta nota de la Sala.

Archivos asociados

Sala de lo Civil del TS 8 marzo 2018

http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/Noticias-Judiciales/El-Tribunal-Supremo-reconoce-el-derecho-de-una-mujer-a-cobrar-la-pension-de-su-exmarido-al-ser-despedida-de-la-empresa-familiar-de-donde-obtiene-sus-unicos-ingresos

 

 

No nacemos víctimas

 

Las feminazis se arrogan la representación de todas las mujeres haciéndolas comulgar con ruedas de molino: sus mentiras y disparates.

Afortunadamente no son sino un grupo muy minoritario por muy ruidosas que sean.

Como muestra de ello el siguiente manifiesto de un grupo de mujeres sensatas.

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No nacemos víctimas

El 8 de marzo conviene celebrar que la gran mayoría de las mujeres en España somos libres para elegir carrera profesional, trabajo y tipo de vida

El Ayuntamiento de Palma cuelga un gran lazo morado en su fachada con motivo del Día Internacional de la Mujer. EUROPA PRESS

TERESA GIMÉNEZ, ELVIRA ROCA Y OTRAS 26 MUJERES

6 MAR 2018

En el Día de la Mujer nos proclamamos en deuda con aquellas mujeres que lucharon por conseguir la igualdad de derechos y deberes entre los sexos. También expresamos nuestra inquietud ante una corriente de opinión supuestamente feminista que pretende hablar en nombre de todas las mujeres, imponerles su forma de pensar y retratarlas como víctimas de nacimiento de lo que llaman el heteropatriarcado. Nosotras no nos reconocemos víctimas de nuestros hermanos, parejas, padres, hijos, amigos y compañeros, nuestros iguales masculinos. Nos rebelamos contra esa política de identidad que nos aprisiona en un bloque monolítico de pensamiento que niega la individualidad.

La situación de las mujeres en España, según todas las estadísticas de organismos internacionales, es de las mejores del mundo, sin que ello signifique que no pueda mejorar. En la actualidad, hay más mujeres en la universidad que hombres, el fracaso escolar es mayoritariamente masculino, al igual que el suicidio, y la presencia femenina se hace cada vez más evidente en profesiones como la medicina, la judicatura, la Administración del Estado o los niveles más altos de la política. Además, nuestra expectativa de vida supera en varios años a la de los hombres.

Las niñas de hoy necesitan saber que ellas no son víctimas y que tienen su futuro en sus manos

En la última década, sin embargo, coincidiendo con la entrada en vigor de la Ley de Violencia de Género, se ha instalado en el discurso predominante en los medios y en la política una corriente de pensamiento que presenta a las mujeres como víctimas por definición de una sociedad machista. El victimismo es un estado psicológico que conduce a la parálisis y nosotras no estamos dispuestas a perder la libertad, conquistada a lo largo de un siglo de lucha, por que nos quieran amilanadas.

Subrayamos que nuestro país, España, es uno de los más seguros del mundo para las mujeres, con un índice de violencia de pareja comparativamente inferior a nuestro entorno, incluidos los igualitaristas países nórdicos. Llamamos a que la lucha contra la Violencia de Pareja sea siempre guiada por la evidencia científica más que por la ideología. Sólo así llegaremos a intervenciones sociales más eficaces para frenar la intolerable violencia contra las mujeres. Simultáneamente, no ignoramos a las víctimas masculinas de otro tipo de violencia, hombres y niños, y rechazamos la postura anticientífica que niega la agresión femenina.

Celebramos la eliminación de las barreras para que las mujeres puedan colmar sus más altas ambiciones profesionales. Ahora bien, si las cimas más visibles de la la política y la empresa no están ocupadas de manera paritaria por mujeres no tiene por qué ser debido a la discriminación ni a la opresión patriarcal. La brecha de género en profesiones de ciencia y tecnología sigue siendo un desafío que requiere nuevos enfoques pedagógicos y respeto a las opciones de cada una de las mujeres. Aquí, como en todo, la mujer es libre para escoger, sin tener que ser un clon del hombre.

El 8 de marzo conviene celebrar que la gran mayoría de las mujeres en España somos libres para elegir carrera profesional, trabajo y tipo de vida. Reconocemos la responsabilidad derivada de esa elección a la hora de decidir qué estudiar, quién escoge la jornada reducida o no en caso de ser padres, la duración del período de alimentación del lactante por la madre o cómo se organiza la conciliación laboral.

Proclamamos el derecho de nuestros hijos a saber que han tenido la inmensa suerte de nacer en un país donde existe el respeto a las mujeres y donde las niñas llegarán donde quieran. Porque ya lo han hecho. Porque ya hay rectoras de universidad, investigadoras, políticas, médicos, ingenieras, abogadas, escritoras, diplomáticas, periodistas, pilotos, empresarias o juezas. Desde hace décadas ha habido ministras, alcaldesas, presidentas de comunidades autónomas, del Senado, del Congreso, comisarias europeas y vicepresidentas del Gobierno. Obviamente, existe amplio campo de negociación en los hogares donde haya parejas con aspiraciones profesionales porque nadie —ni la mujer ni el hombre— puede tenerlo absolutamente todo. Se trata pues de consensuar mecanismos para aspirar a la mayor conciliación posible entre la vida familiar, la profesional y la estrictamente personal.

Las niñas de hoy necesitan saber que ellas no son víctimas y que tienen su futuro en sus manos.

Esa situación privilegiada de España, que destaca incluso dentro del mundo occidental, es uno de nuestros signos de identidad positivos como país. Según UNICEF, se estima que 133 millones de niñas han sufrido mutilación genital, sobre todo en Oriente Medio y en África. En Irán, hemos visto cómo se ha encarcelado a activistas por quitarse el velo. En Arabia Saudí, por fin, este año, las mujeres podrán conducir. Las tasas de maltrato en América Latina son aterradoras y en gran parte de África ni siquiera hay planificación familiar.

Hace cuatro décadas que las mujeres en España dejaron de depender de los hombres para conquistar la igualdad. A muchas nos sobra el paternalismo y lamentamos que una ideología contraria a la libertad pretenda arrogarse la representación de la mitad de la humanidad y que se alimente de dinero público, de nuestro dinero, para fomentar una guerra de sexos que nos degrada y nos aleja de un futuro compartido.

Celebremos el 8 de marzo que, a diferencia de otras partes del mundo, en España las mujeres no nacen víctimas. Que somos personas adultas, libres y responsables de nuestras elecciones.

Firman este manifiesto: Teresa Giménez Barbat, eurodiputada; Elvira Roca Barea, historiadora; María Blanco, economista; María Benjumea, empresaria; Sara Gómez, ingeniera responsable de Mujer e Ingeniería en la Real Academia de Ingeniería; Marta Iglesias, neurocientífica; Berta Vias Mahou, escritora; Andrea Martos, científica bioquímica; Mercedes Casanovas, agente literaria; Pilar Rangel, profesora de Derecho Internacional y experta en yihadismo; Míriam Tey, editora; Ana Nuño, escritora; Gurutze Galparsoro, abogada y escritora; Ximena Maier, ilustradora; Anna Soler, arquitecta; Blanca Soto, galerista; Mercedes Monmany, editora y crítica literaria; Laura Fábregas, periodista; Anna Grau, periodista; Cristina Losada, periodista; Almudena Solana, escritora; Cayetana Álvarez de Toledo, periodista; Andrea Mármol, periodista; María San Gil, expresidenta del PP vasco; Olivia Bandrés, jefa de gabinete; Juana Vázquez, escritora; Yaiza Santos, periodista y Paula Fernández de Bobadilla, editora.

https://elpais.com/elpais/2018/03/05/opinion/1520273619_739464.html

 

La huelga de las periodistas millonarias

 

Un poco de sentido común para contrarrestar las mentiras de las feminazis.

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La huelga de las periodistas millonarias

Ana Pastor | La Sexta

Cristina Losada / 2018-03-05

Cuando una huelga no es una huelga, pasan cosas como ésta. Pasa que un manifiesto titulado Las periodistas paramos en apoyo a la “huelga general feminista” convocada para el 8 de marzo lo firman periodistas estrella de los medios de comunicación españoles, tal y como si padecieran ellas mismas las condiciones salariales y laborales que denuncian. Esa pretensión de montar, bajo la bandera feminista, un frente común con mujeres que no tienen ningún problema de precariedad, inseguridad laboral o brecha salarial y con mujeres que sí tienen todos esos problemas muestra hasta qué punto esta “huelga feminista” pervierte el sentido y el significado de lo que es una huelga.

Nada tienen que ver las situaciones de unas y otras. Las periodistas que ganan mucho dinero haciendo programas de éxito en la tele o con sus propias productoras pueden decir lo que quieran y sumarse a lo que les parezca. Y no seré yo quien les eche en cara cuánto ganan. Pero que no nos llamen a la huelga a las demás como si compartieran nuestros problemas, porque no los comparten. Que esas periodistas estrella convoquen a la huelga es casi tan absurdo como que los empresarios llamen a la huelga a los trabajadores. Esto del 8 de marzo, lo he dicho desde el principio, no es propiamente una huelga. Pero como va de huelga y la fundamentan en reclamaciones relacionadas con las condiciones de trabajo, hay que decirlo: es una tomadura de pelo.

El manifiesto de las periodistas insta a “todas las compañeras” a que se sumen a la movilización. ¿Compañeras? Qué me dicen. Yo no veo más que diferencias. Diferencias en los sueldos, diferencias en los contratos, diferencias a la hora de conciliar vida profesional y laboral. No somos “compañeras” quienes tenemos tan diferentes, y cada vez más divergentes, condiciones de trabajo y, por tanto, de vida. No digo que sean las periodistas estrella las responsables de esas diferencias o las únicas responsables; digo que no estamos en pie de igualdad, y que la apelación al género no puede ni debe ocultarlo. No se puede estar a los dos lados de la barricada: en el club de los privilegiados y en la movilización de género, tan a la moda, tan progre y tan tal.

Es muy significativo que el manifiesto de las periodistas mencione la precariedad, la inseguridad laboral y la brecha salarial que existirían en el sector por razón de género. Es significativo porque sólo aluden a la razón de género y a ninguna otra. No hay absolutamente ninguna mención a la brecha salarial sin razón de género que existe en el periodismo español, cuando resulta que esa brecha, que afecta tanto a mujeres como a hombres, es la más sangrante. ¿A qué viene ese intento de hacer ver que todas las periodistas, por ser mujeres, estamos en el mismo barco en cuanto a condiciones de trabajo, cuando no lo estamos ni por aproximación?

La raíz de la falacia está en un feminismo radical para el que no existe más que el género. Para ese feminismo, la mujer, por decirlo al modo marxista, es una clase oprimida por una clase dominante: el hombre. Andando por esa estrecha vía, se llega a incongruencias como una huelga en la que harían causa común patronas y obreras, empresarias y trabajadoras, vacas sagradas del periodismo y redactoras que cobran cuatro perras. Ya puestos, está más cerca de la realidad el viejo relato marxista de la lucha de clases que ése de la guerra de sexos. La huelga de género no es ningún género de huelga. Es un acto de propaganda del feminismo radical.

 

https://www.libertaddigital.com/opinion/cristina-losada/la-huelga-de-las-periodistas-millonarias-84556/

 

Los colectivos feministas denunciarán a los jueces que no traten “con garantías” a las víctimas de maltrato

 

Continúa la persecución del disidente/opositor por parte de las feminazis.

Su negocio se resiente y braman contra quien pone en peligro su modo de vida: la industria del maltrato.

Las mentiras feminazis se tambalean y han de ser sostenidas por la fuerza ya que la lógica y las pruebas las refutan.

No pueden tolerar que las estadísticas judiciales contraríen sus mentiras. Los datos no pueden obstaculizar su credo.

Insisten en conculcar la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia.

Para las feminazis la palabra de una mujer es verdad absoluta dado que las mujeres nunca mienten. Les resultan innecesarias las pruebas, documentación, testigos, investigación policial, instrucción judicial, juicio, fiscal y juez. Les basta con creer a la “víctima” y no necesitan otra “prueba” que la palabra de la mujer.

Exigen más adoctrinamiento a jueces y fiscales (impartido por ellas) y la eliminación de quien les lleve la contraria a sus disparates y mentiras.

Pero se enfadan cuando las llamamos feminazis.

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Los colectivos feministas denunciarán a los jueces que no traten “con garantías” a las víctimas de maltrato

Isabel López de la Torre muestra su denuncia durante la rueda de prensa. EFE

OLGA R. SANMARTÍN – Madrid -12 FEB. 2018

Presentarán quejas al CGPJ sobre casos concretos porque “no puede haber tantas mujeres que no se sientan creídas en los juzgados”

La primera es la de una víctima que ha denunciado a la jueza que llevó su caso y la imputó: “Pasé del maltrato en casa al maltrato judicial”

Las asociaciones feministas han decidido presentar quejas al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre casos concretos en los que los jueces no estén dando un “trato” adecuado a las víctimas de violencia de género. Después de estar durante años recibiendo denuncias de mujeres que se ven “maltratadas judicialmente”, van a recopilar uno a uno todos los ejemplos y van a ir dando cuenta de ellos al máximo órgano de gobierno de los jueces.

Así lo han anunciado este lunes en rueda de prensa las representantes de seis organizaciones (la Federación de Mujeres Progresistas, la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, la Fundación Mujeres, la Asociación de Mujeres Juristas Themis, la Asociación Mujeres Opañel y la Comisión de Investigación Malos Tratos), que se han dirigido posteriormente a la sede del CGPJ para poner las dos primeras quejas.

La primera alude al caso de Isabel López de la Torre, que fue a denunciar a su pareja por malos tratos y salió imputada ella misma porque él la denunció también. Finalmente ha sido absuelta y él ha sido condenado a dos años y nueve meses de prisión, pero la niña de ambos sigue disfrutando del régimen de visitas. “Me he sentido tratada como si fuera una delincuente. El sistema te castiga por denunciar. Él me pegó con un palo de bambú por todo el cuerpo y me tiró al suelo y me intentó estrangular. Llegué al juzgando destrozada y suplicando ayuda, con moratones por todo el cuerpo. Pero él me puso una denuncia por tres arañazos que no le había hecho y apenas me dejaron hablar. Me convertí en la acusada. Pasé del maltrato en casa al maltrato judicial. Salí de ese juzgado imputada”, ha relatado, antes de ir a denunciar a la jueza que llevó su caso.

En la queja presentada ante la Comisión del Régimen Disciplinario Judicial del CGPJ, ante el Observatorio contra la Violencia de Género del mismo organismo y ante el Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, las firmantes sostienen que, entre otras cosas, María Jesús López Chacón, titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Arganda del Rey (Madrid), expresó ante varios testigos: “Yo no digo que el caso de Isabel sea una denuncia falsa, pero las denuncias falsas existen y yo tengo un primo al que su mujer le ha puesto una denuncia falsa y yo y toda la familia lo estamos pasando fatal”.

“No es un hecho aislado”

En el escrito censuran “la ausencia de independencia judicial” y “los prejuicios” de la juez e insisten en que este tipo de comportamientos “representan una efectiva medida disuasoria a la hora de armarse la mujer de valor para denunciar”.

“No se trata de un hecho aislado, sino excesivamente frecuente, como pretenderemos demostrar, con las sucesivas denuncias que iremos haciendo llegar al CGPJ y a los respectivos observatorios, y todo ello para evitar que con nuestro silencio nos hagamos cómplices de una conducta inadmisible, sobre todo cuando, como en este caso, las mujeres acuden en demanda de protección y justicia ante los juzgados”, recalcan.

Y piden que “se tomen las medidas correspondientes con el fin de apartar de los juzgados de violencia de género y de los de familia a jueces y juezas que adolecen de prejuicios contra la mujer”.

La segunda queja la realizan contra el juez titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 y de Violencia sobre la Mujer de Sagunto (Valencia), Julián González, por sus “actitudes arrogantes y autoritarias”, “faltas de respeto y consideración” y “nula empatía”. Hasta 22 asociaciones feministas firman un escrito que señala que, “desde hace tiempo, mujeres que han sido parte en procedimientos de violencia de género y de derecho de familia seguidos ante este juzgado nos han manifestado su malestar por el trato que les ha dispensado su titular”.

Sostienen que el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Sagunto “también” les ha confirmado que ha recibido quejas de mujeres en el mismo sentido. “Además, nos han informado de que nunca ha mostrado interés ni participación en las reuniones de coordinación para la protección y atención a las víctimas, a pesar de haber sido invitado”.

El juez, que fue director general de Justicia de la Generalitat Valenciana con el PP, ha negado las acusaciones y ha afirmado no haber tenido quejas del Ayuntamiento de Sagunto en sus 12 años de ejercicio en la localidad.

Las firmantes piden al CGPJ que “proceda a advertir a este juez sobre la necesidad de modificar estas actitudes, impropìas de un órgano judicial, apercibiéndole de sanción y obligándole a participar en cursos de formación específica” sobre igualdad de género.

Falta de formación

“Tenemos que tomar medidas. No puede haber tantas mujeres que no se sientan creídas en los juzgados”, ha expresado durante la rueda de prensa Marisa Soleto, directora de la Fundación Mujeres.

Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, ha explicado que esta forma de actuación es novedosa porque, hasta ahora, agrupaban todas las quejas y se las trasmitían al CGPJ de forma general, cuando se reunían con sus miembros para evaluar el seguimiento de la Ley Integral contra la Violencia de Género. “Desde ahora, cada vez que tengamos un caso, daremos traslado por escrito con quejas documentadas y casos concretos. Se insiste en que las víctimas deben denunciar, pero luego no reciben la respuesta esperada por parte de las instituciones”.

Además del “maltrato judicial” -entendido como “prejuicios que ponen en duda la credibilidad de su testimonio” y “falta de garantías y de buen trato” que provocan una “víctimización secundaria”-, han enumerado otras “deficiencias” con las que se han encontrado, como el hecho de que los juzgados denieguen el 75% de las órdenes de protección que se reclaman, no se haga una valoración efectiva de los riesgos o no se repare el daño causado.

Atribuyen todo ello a una “mala formación de los operadores judiciales”, incluso en los juzgados específicos. “Se nos dice que hacen un curso online de 16 horas, pero esa formación no habilita para tomar decisiones de tal envergadura”, expresa Amalia Fernández, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis. “¿Y qué ocurre cuando la víctima acude a declarar? Que el juez le dice: ‘Por favor, señora, al grano, céntrese en el delito. Y la víctima se bloquea, porque no se puede encorsetar su dolor a un hecho concreto”.

 

http://www.elmundo.es/espana/2018/02/12/5a818d1646163f29638b4588.html

 

“Hay una crisis de la masculinidad porque se culpa a los hombres por el mero hecho de serlo”

 

Una entrevista de Cayetana Álvarez de Toledo – Jordan B. Peterson

“Hay una crisis de la masculinidad porque se culpa a los hombres por el mero hecho de serlo”

EFE

12 febrero 2018

Lo llaman “el intelectual más odiado por la izquierda”, pero es mucho más que eso. Este psicólogo clínico canadiense se ha convertido en una figura de culto entre los ‘millenials’, sobre todo masculinos. Su reciente libro, ‘Doce reglas para la vida’, es un tratado de la responsabilidad frente a la cultura del victimismo. Y arrasa en ventas.

Dalí dijo que “los crustáceos son duros por fuera y blandos por dentro; o sea, lo contrario de los hombres”. Usted también compara a los hombres con las langostas.

La izquierda posmoderna y sus guerreras feministas han logrado imponer la idea de que la jerarquía es una construcción social del malvado y corrupto patriarcado occidental. Sepultan la biología bajo su ideología. Niegan la naturaleza para culpar al varón. Es absurdo. Sus ideas no tienen base fáctica alguna. La Biología evolutiva y la Neurociencia demuestran que las jerarquías son increíblemente antiguas. Más que los árboles.

Tanto como las langostas.

Para una langosta, un dinosaurio es un nuevo rico que llegó y, puf, desapareció. Ya hace 350 millones de años las langostas vivían en jerarquías. Su sistema nervioso hace que aspiren a un estatus elevado. Los machos tratan de controlar el territorio y las hembras de seducir a los machos más fuertes y exitosos. Es una estrategia inteligente, que utilizan las hembras de distintas especies, incluida la humana.

Somos blandas por fuera y duras por dentro…

¿Son machistas las langostas? Existe un hilo de continuidad entre las estructuras sociales de los animales y los humanos. Nuestro cerebro tiene un mecanismo que opera a base de serotonina: cuanto más elevada nuestra posición en el grupo, emociones más positivas. Las langostas tienen el mismo mecanismo. Pruebe a darle un Prozac a una langosta deprimida por una derrota: se pondrá como Clint Eastwood y volverá a la pelea.

¿De dónde viene la idea de la jerarquía como pura construcción social?

En parte, del pensamiento de la Ilustración. A muchos intelectuales y filósofos les cuesta asumir las lecciones de la Biología evolutiva: descubrir lo mucho que tenemos en común con los animales, que no todo es cultura o razón… Les escandaliza profundamente. Y se entiende. La revelación de que un antidepresivo funciona a lo largo de la cadena evolutiva sacude nuestra visión del hombre.

Usted señala sobre todo a la izquierda.

La izquierda en general considera que las jerarquías son malas. Es normal: las jerarquías producen ganadores y perdedores. Y ser un perdedor o convivir con perdedores -gente que lucha pero malvive- es existencialmente doloroso. Además está demostrado que el exceso de desigualdad genera sociedades inestables. La izquierda tiene derecho a preocuparse. A lo que no tiene derecho -porque es científicamente falso- es a culpar de la desigualdad al capitalismo, a Occidente o al presunto patriarcado. Ocurre también con la riqueza. Dicen: es injusto que la riqueza se distribuya de forma desproporcionada y que pocas personas acumulen la mayor parte.

Lo cual es verdad.

Pero no es culpa de nadie. Es un fenómeno enraizado en la naturaleza: los que más tienen, más acumulan. Se ve en el tamaño de las ciudades. En las masas de estrellas. En la altura de árboles. Ahora hay unos señores que se hacen llamar “econofísicos”. Estudian la Economía a partir de las leyes de la Física. Y han descubierto cosas fascinantes: las mismas leyes que rigen la distribución del gas en el vacío rigen la distribución del dinero en la economía. El problema de la desigualdad no tiene una explicación simple. Las cosas son complejas. Y la izquierda debe asumir esa complejidad y, a partir de ahí, iniciar una profunda renovación intelectual. La izquierda de hoy es tan previsible. Está tan obsesionada con la identidad, la raza, el género, la victimización… Lleva más de 30 años de retraso intelectual…

Desde que Derrida dijo: la verdad no existe, todo es interpretación.

La constatación del fracaso del comunismo, de su criminalidad estructural, fue un shock para la izquierda.

Archipiélago Gulag es su libro de cabecera.

Sí, después de Solzhenitsyn ni los más dogmáticos, ¡ni los intelectuales franceses!, pudieron seguir justificando el comunismo. ¿Qué hicieron entonces Derrida y los posmodernos? Una maniobra tramposa y brillante. Sustituyeron el foco del debate: de la lucha de clases a la lucha de identidades.

En la que seguimos enredados.

La premisa de los posmodernos era correcta: el mundo está sujeto a un número infinito de interpretaciones. Pero variedad no denota viabilidad. Lo corroboran a diario la Psicología del desarrollo, la Biología evolutiva, la teoría del juego, el estudio comparado de humanos y animales… hay infinitas interpretaciones potenciales, pero muy pocas interpretaciones viables.

Un ejemplo.

Vaya al Smithsonian Museum en Washington. Verá expuestos cientos de esqueletos de mamíferos. Son todos increíblemente parecidos. Las extremidades varían de longitud, pero el plan básico del cuerpo no ha variado. Lleva así decenas de millones de años porque no hay tantas configuraciones que funcionen. Y cuando una funciona, se conserva. Lo mismo ocurre con la jerarquía: es la solución evolutiva al problema de que muchos elementos del mismo tipo de una cosa convivan en un mismo lugar. Y hasta ahora no hemos dado con una alternativa. Si los posmodernos tuvieran razón, habría cientos de formas distintas de organizarse socialmente. Y no las hay.

¿Y qué sentido tiene negar la naturaleza?

Los posmodernos son tercamente ideológicos: fijan un axioma, que puede ser válido, y luego lo aplican indiscriminadamente hasta invalidarlo. Foucault, por ejemplo: todo lo explica en función del poder. No acepta la multicausalidad. El sexo, el hambre, el calor, estatus, el juego, la exploración, la esperanza, el dolor… También influyen.

Pero insisto: ¿por qué negar la biología?

Por política. En el fondo, la obsesión de los posmodernos con el poder y las relaciones de dominio refleja sus ansias de poder y su afán de dominio. Niegan la biología porque la biología desmiente su idea de que las personas son de plastilina. Y ellos las quieren de plastilina para poder moldearlas. La existencia de la naturaleza imposibilita la ingeniería social.

Se intentó en el Siglo XX.

Auschwitz. El Gulag. No podemos percibir el mundo sin una jerarquía ética. Lo demuestran la Psicología y la Biología, y lo saben hasta los ateos. Necesitamos un orden. Sin orden se impone el vacío ético y moral. El relativismo absoluto. El caos.

Hablemos del caos. Sus vídeos y conferencias arrasan entre adolescentes ymillenials, sobre todo varones. ¿Por qué?

Hay una crisis de la masculinidad. La “tóxica masculinidad”, dicen las feministas. Los chicos reciben de la sociedad moderna un mensaje devastador y paralizante. Primero, se les recrimina su agresividad, cuando es innata y esencial a su deseo de competir, de ganar, de ser activamente virtuosos. Luego se les dice que la sociedad es una tiranía falocéntrica corrupta de la que ellos, por supuesto, son culpables de origen por el mero hecho de ser hombres. Y finalmente se les advierte: «No se os ocurra intentar prosperar o avanzar, porque entonces además de culpables seréis cómplices activos de la tiranía feminicida». El resultado es que muchos varones, sobre todo jóvenes, tienen la moral por los suelos. Están empantanados, perdidos. No tienen rumbo ni objetivos.

Usted insiste en la diferencia entre poder y competencia.

Es esencial. Lo peor que han hecho los posmodernos es propagar la confusión entre poder y competencia, aptitud, habilidad. Las jerarquías no son de dominación sino de competencia. Lea la luminosa obra de Frans de Waal. Los chimpancés tiránicos acaban muy mal: destrozados a pedazos. Los chimpancés más exitosos -también sexualmente- son los que interactúan mejor. Los que hacen amigos y tratan bien a las hembras. La competencia es más eficaz que el poder puro y duro.

El periodista Andrew Sullivan asegura que las relaciones gays son tan “agresivas” como las relaciones heterosexuales. Niega que exista una voluntad de dominio específica del hombre sobre la mujer y advierte contra la idea de guerra de sexos por falsa y peligrosa.

Sólo los hombres débiles intentan dominar a las mujeres. Otra lectura imprescindible: Machos demoníacos, de Richard Wrangham. Hay tres géneros de orangutanes: las hembras; los machos dominantes, que cautivan a todas las hembras; y los machos débiles, que morfológicamente parecen adolescentes y que, como no logran aparearse, recurren a la violación. ¡Violan! La lección es evidente: sólo los perdedores recurren al poder para obtener más sexo del que, necesitándolo, pueden alcanzar.

¿Y qué pasa con los perdedores que aun así fracasan en sus propósitos?

Para eso existe la monogamia, que está enraizada en la biología y reafirmada culturalmente. Para evitar que los hombres rechazados acaben desarrollando conductas antisociales. En las relaciones humanas también funciona el patrón de distribución de Pareto: pocos hombres acaparan buena parte de las oportunidades sexuales. Esto es malo para los chicos que no ligan, claro. Pero tampoco es bueno para las chicas. Se ve en los campus universitarios americanos más progres, donde en los últimos años se ha producido una caída notable en el número de estudiantes varones precisamente por la presión ideológica. Las probabilidades que tiene una chica de trabar algo parecido a una relación estable son ínfimas. Alguno pensará: “¡Qué suerte para los chicos, el sueño de todo adolescente!” Falso. Porque las relaciones de pareja se convierten en una secuencia infinita de ligues de una noche sin continuidad ni perspectiva ni utilidad en el medio o largo plazo. Es un juego degenerativo, que devalúa a los participantes de ambos lados.

Usted denuncia el “intento de feminizar a los hombres”.

Hemos pasado de intentar convertir a las mujeres en hombres a intentar convertir a los hombres en mujeres. Y eso no conviene a ninguno de los dos sexos. Tampoco a las mujeres. Las mujeres tienen tanto interés como los hombres en acabar con la crisis de la masculinidad.

Explíquelo.

Una mujer sensata no quiere un párvulo como pareja. Quiere un hombre. Y si es lista y competente, quiere un hombre incluso más listo y más competente que ella.

Veo ya a las feministas radicales rasgándose las túnicas.

Las feministas radicales se equivocan ¡radicalmente! No distinguen entre un hombre competente y un déspota. Su pánico cerval a cualquier exhibición de habilidad masculina es revelador de una pésima experiencia personal. Dicen: “¡Arranquemos a los hombres sus garras y sus colmillos! ¡Socialicémoslos! ¡Hagámoslos blandos, flácidos y femeninos, porque así no podrán hacernos más daño!” Es una manera patológica de contemplar el mundo y las relaciones humanas. Y es también un grave error estratégico. Porque cuando anulas a un hombre, aumentas su amargura y su resentimiento. Lo conviertes en un ser inepto, atormentado, carente de sentido. Y las vidas sin sentido son desdichadas. Y el hombre anulado se enfada. Y entonces sí se vuelve agresivo. El despotismo de los débiles es mucho más peligroso que el despotismo de los fuertes.

Usted vincula la crisis de la masculinidad con el auge de la extrema derecha.

Cuando las únicas virtudes sociales son lo fofo e inofensivo, la dureza y la dominación se vuelven fascinantes. Mire el fenómeno de Cincuenta sombras de Grey. Seis meses estuve riéndome cuando se publicó. Pensé: ¡Qué apropiado! La cultura entera arde en exigencias de que el hombre envaine las armas y el libro más vendido de la historia es una fantasía sadomasoquista. Es extraordinario. Freud estaría a la vez horrorizado y exultante.

¿Y las consecuencias políticas?

Son evidentes. No sé si se enteró del escándalo que provocó mi oposición a la ley C-16.

Sí.

La ley impone el uso de pronombres neutros para transexuales. En lugar de él,ella o ellos, palabras como ze, hir o zir. Yo dije, y repito, que no voy a usar esos términos. Primero, porque la imposición de palabras por ley es inaceptable y no tiene precedentes. Y, segundo, porque son neologismos creados por los neomarxistas para controlar el terreno semántico. Y no hay que ceder nunca el terreno semántico porque si lo haces, has perdido. Ahora, imagine que ya hubiésemos cedido. Que hubiésemos aceptado que una persona se define por su identidad colectiva, por cualquiera de sus fragmentos: género, raza, etnia, el que sea. ¿Qué pasaría? La narrativa opresor-oprimido se habría impuesto. Y los radicales de derechas dirían: “Vale, vamos a jugar el juego de la izquierda. Eso sí, nosotros no vamos a ser los culpables perdedores. Nosotros vamos a ser híperagresivos y vamos a ganar”. Y entonces sí entraríamos en una lucha identitaria. En una guerra de sexos. En la polarización total.

Está ocurriendo.

La izquierda cree que puede ganar arrojando toneladas de culpa sobre los presuntos opresores. Quizá lo consiga, pero yo no apostaría mi dinero.

Hablemos ahora de las mujeres. Me da la impresión de que existe una brecha entre el discurso de las élites feministas -actrices, políticas ¡y políticos!- y las mujeres de verdad.

Claro que hay una brecha. Abismal.

¿Qué quieren de verdad las mujeres de verdad?

Lo mismo que querrían los hombres si los hombres fuesen los que paren: desplegar todo su potencial y competencia, pero también tener bebés.

¿En qué proporción?

A los 19 años, las mujeres anteponen su carrera a la familia. A los 28, ya no tanto. Es una realidad de la que nadie habla. Salvo algunas mujeres de 37 a 40 años que han desaprovechado la ventana de oportunidad reproductiva y se sienten infelices.

Bastaría con que los hombres ayudasen más con los niños.

Los hombres están peor configurados que las mujeres para el cuidado de niños de menos de dos años. Esto es así. Podemos aleccionarlos. Pero, ojo: también hay mujeres -inteligentes, fuertes, formadas- que libremente deciden ser ellas las que cuidan de los niños. Lo hacen porque quieren, no porque nadie se lo imponga. Y esa decisión les lleva a tomar otra, previa. Cada hijo exige unos tres años de intensa dedicación. Es mucho tiempo. Y para una madre, causa objetiva de vulnerabilidad. ¿Qué hacen entonces las mujeres? Practican la hipergamia: buscan pareja en el mismo o superior nivel competencial que ellas. Hablemos claro: de igual o más capacidad socioeconómica que ellas. Esto ocurre en todas las culturas. Es una de las revelaciones más notables de la Biología y la Psicología evolutivas. Y en el caso de las mujeres hípercompetentes, es un problema. Cuanto más alto el coeficiente intelectual de una mujer, más baja la probabilidad de que encuentre una pareja estable.

Los hombres no se atreven…

… Ni a invitarlas a salir. He trabajado durante décadas con abogadas altamente cualificadas. Me contrataban para mejorar su productividad laboral y sus relaciones afectivas. Sus vidas. Lo tenían durísimo para encontrar pareja. Fíjese en este dato del Pew Research Centre. En los últimos 15 años, el interés de las mujeres por el matrimonio ha subido muchísimo. En cambio el de los hombres se ha desplomado. Una pésima combinación.

Quiero preguntarle por la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Para empezar, es menor de lo que dicen. Los que hacen las estadísticas suelen confundir la media y la mediana. Y la media se desfigura por la existencia de un segmento ínfimo de billonarios, que en su mayoría son hombres.

Bien. Pero existe.

Sí. Lo que no existe es lo que llaman la brecha salarial “de género”. Es decir, una brecha fruto de un prejuicio machista. Para que el argumento feminista funcione habría que asumir que el empresariado mundial es masoquista, tonto, suicida: “¡Ajá! Les pagamos menos y también las contratamos menos”. Es absurdo. La realidad es que la diferencia salarial tiene unas 20 causas, de las que apenas una sería atribuible al prejuicio.

¿Cuáles son esas causas?

La edad es una. La personalidad es otra, muy importante. Y la más importante son los intereses. Un dato contracorriente: las mujeres solteras de menos de 30 años cobran más que los hombres en esa misma franja de edad. La personalidad: las personas agradables cobran menos que las personas desagradables. Les cuesta más pedir un aumento de sueldo. Triste pero cierto. Y resulta que, de media, las mujeres son más agradables que los hombres. Dato científico, eh. Esto produce un ligero sesgo a favor de los hombres, que no es fruto de ningún prejuicio machista; si acaso es una injusticia con las personas amables del sexo que sean. Finalmente, los intereses: a los hombres les interesan más las cosas y a las mujeres, las personas. Y las profesiones relacionadas con las cosas están mejor pagadas que las profesiones relacionadas con las personas. Ingeniero y enfermera. Banquero y maestra.

Las mujeres holandesas son las que más trabajan a tiempo parcial. Y eso a pesar de una intensa política de incentivos para que lo hagan a tiempo completo. Parece que les gusta.

Es su elección. Incluso para mujeres que no tienen hijos ni quieren tenerlos. Pero nadie lo dice. Unos por ideología. Otros por miedo.

¿Miedo? Se refiere a los sectores liberales y conservadores.

Claro. No se atreven a decir nada que contravenga el relato feminista por pánico a ser linchados por la turba.

En España, el presidente del Gobierno se opuso a la intervención en las empresas para imponer la igualdad salarial. Lo llamaron machista y se retractó.

Lo explicó hace años Thomas Sowell: “Si le das al Gobierno el suficiente poder como para imponer la igualdad efectiva de resultados le habrás dado el suficiente poder como para convertirse en una tiranía”.

¿Pero podría hacerse?

 Habría que crear una estructura burocrática monstruosa. El libre mercado existe precisamente porque es imposible llevar a la práctica la fórmula “a igual trabajo, igual salario”. ¿Quién y cómo determina que dos trabajos son idénticos? Ya se intentó bajo la Unión Soviética. Y así acabó.

¿Por qué hay tan pocas mujeres al frente de grandes empresas?

Tengo un amigo que dirigía una de las principales empresas tecnológicas de Canadá. No cogió vacaciones en 20 años. Ni un sólo día. Y no eran jornadas de ocho horas, la mitad en el yate. Eran de 18 horas. Todo el día en un avión. Ya, en primera clase. Pero lejos de casa. De su familia. En hoteles anónimos. Nada de juerga y tequila. Para vivir así hay que estar configurado de una manera muy particular. Hay gente así, claro. Y la mayoría son hombres. ¿Son mejores? No. Son distintos. Incluso podríamos decir que sus prioridades son peores que las de las mujeres que optan por una vida más equilibrada, trabajando media jornada y cuidando de sus hijos. En todo caso, es su elección. ¿Usted qué haría?

Humm…

Ya.

Bajas de paternidad: hay oferta pero no hay demanda. ¿Por qué?

Cuando tienes un negocio del que depende tu familia no te coges cuatro meses de baja. Lo mismo pasa en las profesiones muy competitivas. Los despachos de abogados, por ejemplo. La mayoría de los socios son hombres. ¿Machismo? No. Hacen lo posible por fichar y mantener a los mejores. Del sexo que sea. El problema es que, a partir de cierta edad, las mujeres se marchan o reducen su nivel de compromiso. De nuevo, es una elección legítima. ¿Vamos a criticarlas por ello? ¿Vamos a llamarlas falocéntricas?

Susan Pinker cuenta que en la Unión Soviética muchas mujeres estudiaban carreras relacionadas con las Ciencias y en cuanto llegó la democracia, y pudieron escoger libremente, se produjo un trasvase hacia las Humanidades.

Y fíjese en la última gran sorpresa.

¿Cuál?

Los países escandinavos han hecho lo imposible por imponer una igualdad formal entre hombres y mujeres. De la cuna hasta la tumba, han eliminado todos los elementos culturales que pudieran condicionar o acentuar las diferencias de género. Hasta los juguetes son neutros. ¿Y qué ha pasado? Exactamente lo contrario de lo previsto: ¡las diferencias de personalidad entre hombres y mujeres se han acentuado! Es un descubrimiento científico impresionante: si erradicas las diferencias culturales, maximizas las diferencias biológicas.

¿Es todo hombre un agresor sexual en potencia?

¡Tanto como la mujer una manipuladora caza-ricos en potencia! En todo individuo existe una capacidad muy elevada de hacer el mal. La pregunta es: ¿por qué se difunden estas ideas sobre los hombres?

¿Por qué?

El 95% de los delitos son cometidos por el 5% de la población. La mayoría de esos criminales actúa una o dos veces. Pero existe un pequeño segmento que actúa de forma serial. Depredadores sexuales. Pederastas. Psicópatas que dejan un reguero de víctimas. A partir de ahí, cualquiera puede convertir a todos los hombres en depredadores al manipular la definición de “violencia sexual”. Porque no hay un hombre en el planeta que no haya hecho alguna vez un avance sexual no correspondido. En parte por torpeza o falta de sofisticación. En parte porque no sabía cuál iba a ser la respuesta.

Hoy eso basta para forzar la dimisión de un ministro o liquidar la carrera de un actor.

La izquierda posmoderna exige a la vez expresión sexual ilimitada, de cualquier gusto o color -ahí está el Orgullo Gay- y seguridad sexual absoluta. A ver cómo cuadran ese círculo. Su última ocurrencia es una maravilla: el consentimiento afirmativo. Cada paso y etapa de un encuentro amoroso o sexual debe quedar debidamente registrado para evitar equívocos. ¡Es tan orwelliano! Sólo un pobre ingenuo de 13 años puede considerar que esto es no ya positivo, sino viable. A veces da la impresión de que nuestra cultura ha sido tomada por gente con graves trastornos de personalidad. Lo digo seriamente. Clínicamente.

¿Cómo definiría el #MeToo?

Actrices vestidas de riguroso negro… Eso sí, de forma sexualmente provocadora… Hollywood, quejándose de manipulación sexual… ¡Hollywood, que se erigió literalmente sobre la manipulación sexual! Parece una broma. Pero vamos a hablar en serio. Existe un fenómeno que he visto en mi consulta… A ver, esto podría causarme un problema… Algunas mujeres no saben decir que no. Son mujeres vulnerables o dañadas, que se exponen una y otra vez. Tienen relaciones anómalas, no sólo con los hombres. Una mujer está en casa. Llega el repartidor. Es amable y simpático. Y acaba teniendo con él una relación sexual que no supo cómo evitar y de la que al minuto se arrepiente gravemente. No es culpa suya. Ni del repartidor. Ni de nadie. Es un fenómeno más frecuente de lo que parece y en las universidades se agrava por el consumo de alcohol.

¿A veces decir que no es decir que sí?

¿Cómo?

Un no es casi siempre un no rotundo. Pero alguna vez puede ser un quizás. O incluso un sí. Depende de muchos factores.

Yo no me atrevería a decir eso.

Lo digo yo.

Si usted dijera eso en el típico campus progre americano sería denunciada ante un comité de discriminación, sometida a una investigación, linchada y despedida.

¿Y de que me acusarían exactamente? ¿De promover la violación?

Probablemente.

La verdad es compleja. Salvo que aceptemos que todas las mujeres, y todos los hombres por cierto, somos débiles, incapaces de expresar nuestra voluntad y sentimientos, o incluso de jugar con las palabras y los tiempos.

Creo que fue Mike Pence el que dijo que no se reuniría a solas con una mujer a puerta cerrada. La gente se escandalizó. A mí me han aconsejado lo mismo cientos de veces. Yo paso, porque me parece ofensivo, para mí y desde luego para las mujeres. Para eso, pongamos una cámara en cada despacho. O mejor aún: impongamos la obligación de que todo encuentro sexual sea grabado y colgado en YouTube, así nadie podrá tener la más mínima duda de que cada fase del acto se desarrolló de forma perfectamente cordial, civilizada y consentida.

¿Qué le pareció el manifiesto de las actrices francesas en respuesta al #MeToo?

No lo conozco.

Se lo enviaré. Distingue entre el acoso sexual y el derecho a importunar.

El derecho a importunar es elemental. Como el derecho a ofender. Se lo dije a la entrevistadora de Channel 4 con la que tuve una discusión, digamos, intensa.

Viral.

No hay derecho a pensar sin derecho a ofender. Porque nada de lo que yo pueda decir será universalmente aceptado y asumido. ¿Y quién decide qué es ofensivo? Tu interlocutor. ¿Y si hablas con mil personas? Como mínimo una de ellas se ofenderá. ¿Y entonces qué haces? Dejas de hablar. Te limitas a decir obviedades: “este suelo parecería ser de color gris”. Con un agravante: cuando acaba el debate empieza la bronca.

¿Y qué papel juegan los medios?

Lo que necesitamos en los medios es pocas personas súperinteligentes dispuestas a decir la verdad. Lo que tenemos es hordas de columnistas de segunda poseídos por el miedo y la ideología. Y pronto dejarán de ser leídos y escuchados.

Su libro es un tratado de responsabilidad contra la cultura de la sobreprotección.

Otro legado de la progresía: una generación de mimados y quejicas, cero preparados para encarar la vida. Esos padres edípicos, que hacen un pacto con su niño: “No nos abandonarás jamás y a cambio nosotros haremos todo por ti”. Puro egoísmo envuelto en mimos. El resultado es que los niños crecen sin madurar. No tienen sentido de la responsabilidad. Son victimistas. Se vuelven inútiles y acaban resentidos.

¿Y cómo se inculca el sentido de la responsabilidad?

 Mi mensaje a los jóvenes es sencillo. Espabilad. Dejad de pudriros en casa. Dejad de quejaros y de culpar a los demás. Sed honrados, rectos y disciplinados. Haced algo útil. Asumid vuestra responsabilidad. Buscad sentido a la vida. Haced como las langostas: caminad erguidos con los hombros hacia atrás.

Lo que no dicen los políticos.

Lo que deberían decir. Porque al mundo le sobran niños. Lo que necesita son hombres adultos.

http://www.elmundo.es/opinion/2018/02/12/5a80aa4746163f61168b4622.html

 

El CGPJ pone en marcha el desarrollo de las medidas del Pacto de Estado contra la Violencia de género

 

Más sueldos para estómagos agradecidos.

Más comisarios políticos.

Más adoctrinamiento a jueces y fiscales disfrazado de formación en igualdad basado en una ley que discrimina en función del sexo y conculca derechos básicos en base al derecho penal de autor que aplicaban Hitler o Stalin.

Todo ello realizado por quienes falsean datos y sostienen las conocidas mentiras de las feminazis. De hecho, van a ampliar las estadísticas con nuevas manipulaciones para justificar sus canalladas cuyo fin último es garantizarse el sueldo.

Que la ley que promueven y todas las medidas creadas bajo su paraguas no hayan servido para eliminar la presunta lacra les trae al fresco mientras el dinero público siga fluyendo a sus bolsillos.

Por supuesto, se incrementará la persecución al disidente/opositor y se garantizarán más privilegios a las falsas denunciantes.

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El CGPJ pone en marcha el desarrollo de las medidas del Pacto de Estado contra la Violencia de género

jueves, 8 de febrero de 2018

Autor, Comunicación Poder Judicial

A propuesta de la presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, la Comisión Permanente solicita informes a distintos servicios del Consejo sobre la forma de dar cumplimiento a las medidas incluidas en el Pacto. El Consejo ampliará la formación de jueces y magistrados en materia de violencia de género, de trata y de otras formas de violencia sobre la mujer

La Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial ha acordado hoy poner en marcha el desarrollo de las medidas incluidas en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género que entran dentro de su ámbito de competencias, para lo que ha solicitado a distintos servicios de la institución la elaboración de propuestas concretas o de informes sobre la forma de dar cumplimiento a las mismas.

A propuesta de la vocal del CGPJ y presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, Ángeles Carmona, la Permanente también ha acordado dirigirse a la Comisión Nacional de Estadística Judicial –de la que, además del órgano de gobierno de los jueces, forman parte el Ministerio de Justicia, una representación de las Comunidades Autónomas con competencias en la materia y la Fiscalía General del Estado- para que los boletines estadísticos recojan información sobre todas las formas de violencia sobre las mujeres.

Para conseguir el cumplimiento de muchas de las medidas en las que el Consejo aparece como institución implicada, Carmona considera fundamental la colaboración del Grupo de expertos y expertas en Violencia Doméstica y de Género que asesora al Observatorio, aunque esta labor implicará además a servicios o departamentos del CGPJ como Inspección, Oficina Judicial, Promotor de la Acción Disciplinaria, Selección y Formación Inicial y Formación Continua.

Así, la Comisión Permanente ha encomendado al Grupo de expertos y expertas del Observatorio la formulación de propuestas para mejorar los protocolos de actuación entre los Juzgados y las Administraciones, con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y con los Puntos de Coordinación de las órdenes de protección.

También le ha solicitado que plantee una propuesta concreta de Protocolo de actuación específico para la toma de declaración de los menores en los procedimientos en los que exista cualquier forma de violencia incluida en el Convenio de Estambul y otra de actualización de la Guía de actuación de buenas prácticas judiciales.

Mientras tanto, los servicios del Consejo estudiarán, entre otras cuestiones, la forma de impulsar la especialización de los Juzgados de lo Penal en materia de violencia sobre la mujer y la ampliación de la jurisdicción de los Juzgados de Violencia sobre la Mujer a dos o más partidos judiciales, siempre que ello repercuta en una mejora cualitativa de la atención y de los medios con los que se cuenta.

Además, el Servicio de Formación Inicial y el Servicio de Formación Continua adoptarán las medidas necesarias para conseguir una mayor especialización en la formación de jueces y magistrados en materia de violencia de género, de trata y de otras formas de violencia sobre la mujer.

Con ello se dará cumplimiento a las medidas número 214, 217, 218 y 262 del Pacto de Estado, que tratan sobre la extensión de la formación especializada a los órganos judiciales con competencia en materia de familia y de menores, la introducción de temas de Derecho Antidiscriminatorio en el temario de las oposiciones a judicatura y fiscalía o la formación sobre las especificidades de la inmigración.

Por último, la Comisión Permanente ha dado traslado a la Comisión Nacional de Estadística Judicial para que adopte las medidas que considere oportunas para, de acuerdo con el Convenio de Estambul, obtener y prestar datos estadísticos detallados y secuenciados sobre todas las formas de violencia contra las mujeres y elaborar estadísticas sobre abusos sexuales a menores y/o violencia sexual.

El CGPJ también insta a la Comisión Nacional de Estadística Judicial a incluir en los boletines estadísticos los datos relativos a la violencia de género en mujeres y niñas con discapacidad y/o diversidad funcional y a los casos de trata de personas con fines de explotación sexual.

Una vez que se hayan llevado a cabo los trabajos encomendados, los mismos serán remitidos a la presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género.

http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/En-Portada/El-CGPJ-pone-en-marcha-el-desarrollo-de-las-medidas-del-Pacto-de-Estado-contra-la-Violencia-de-genero

 

Juana Rivas, condenada a indemnizar Francesco Arcuri por la fuga con sus hijos

 

Sólo le tendrá que pagar por los gastos materiales en los que ha incurrido. Aunque no todos.

De los daños morales causados al padre y a los hijos no se le obliga a resarcir. De hecho, es imposible resarcir el perderte la infancia de tus hijos. Infancia que ya no volverá.

Dada la repercusión mediática del caso servirá de ejemplo para disuadir a otras Juanas y para que otros jueces no tengan miedo en aplicar la ley.

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Juana Rivas, condenada a indemnizar Francesco Arcuri por la fuga con sus hijos

Juana Rivas este miércoles, en la sala de vistas. M. RODRÍGUEZ

La madre de Granada deberá compensar el mes que el italiano permaneció en España el pasado verano

Leo Rama – Granada – 07/02/2018

El Juzgado de Instrucción 3 de Granada ha acordado este miércoles la indemnización que deberá abonar Juana Rivas a su expareja, el italiano Francesco Arcuri, por el mes que éste permaneció en España mientras ella se encontraba en paradero desconocido con sus dos hijos. Aún se desconoce cuánto deberá abonar la madre a Arcuri. La cantidad dependerá de la documentación que aporte a la causa el italiano, que ha solicitado unos 1.900 euros por los desplazamientos y el alojamiento en España el pasado verano.

Aunque la defensa de la madre ha tratado de impedirlo, la documentación que la parte de Arcuri ha aportado ha sido aceptada por el juez, que ahora deberá estudiarla para aumentar o rebajar la cuantía que solicita el italiano; gastos que el abogado de Rivas considera «injustificados», aunque asume el cumplimiento de la condena fruto de la vista sobre posibles daños y perjuicios.

«Lo vamos a conseguir gracias a todos», ha asegurado Juana Rivas, confiada en que «todo va a salir bien». A la salida de los juzgados de Granada, a pesar del nuevo revés judicial, la madre ha defendido su actuación el pasado verano: «En procesos legales, no puedo hablar mucho. […] Era la realidad en la que yo estaba y era la alternativa que yo veía, es imposible que hubiese pensado de otra manera».

La vista de este miércoles ha tenido lugar después de que el Juzgado de Instrucción 2 de Granada, que paralelamente investiga la presunta comisión de delitos por parte de Juana Rivas a causa de su fuga, acordara la apertura de juicio oral por la vía penal. A la madre se le imputan dos presuntos delitos: sustracción de menores y desobediencia a la justicia. El abogado de Rivas ha adelantado que pedirá la absolución de su cliente.

En concreto, la Fiscalía le pide cinco años de cárcel, además de la inhabilitación especial para ejercer el derecho de patria potestad por un plazo de seis años, mientras que Arcuri solicita la misma pena de prisión, la pérdida de la patria potestad durante ocho años y que lo indemnice con 30.000 euros por daños materiales y morales.

http://sevilla.abc.es/andalucia/granada/sevi-juana-rivas-condenada-indemnizar-francesco-arcuri-fuga-hijos-201802071307_noticia.html

El fiscal ve acreditados los daños económicos que Juana Rivas causó a su ex pareja

RAMÓN RAMOS – Sevilla – 7 FEB. 2018

Francesco Arcuri reclama a su ex pareja Juana Rivas 1.912,5 euros, como devolución de los gastos que conllevó su estancia en Granada cuando acudió desde Italia a recoger a sus dos hijos en cumplimiento de una resolución judicial y la madre los retuvo y se mantuvo en paradero desconocido durante más de un mes del pasado verano.

La reclamación de Arcuri deriva de la resolución judicial que obligó a Juana Rivas a devolver a sus dos hijos, tras agotar todos los recursos a su alcance para mantener a los menores en España. Este nuevo ángulo del caso ha llegado este miércoles al Juzgado de Primera Instancia número 3 de Granada, en una vista pública que apenas ha durado diez minutos en los que el abogado de Arcuri ha anunciado que la cantidad reclamada se irá incrementando a medida que el padre italiano pueda documentar con facturas los gastos pagados con tarjeta durante su prolongada estancia en Granada, que podrían ascender a 7.000 euros. La Fiscalía se adhiere a la reclamación y la defensa de Juana Rivas alega que los gastos no están suficientemente justificados.

Los gastos que reclama Arcuri están “suficientemente precisados y documentados”, ya que “Francesco no vino nadando desde Italia”, ha alegado el letrado de su defensa, que ha aludido también al “lucro cesante” que no se cuantifica pero que, paralelamente, causó daños y perjuicios en la economía del padre. “En esos 33 días, Francesco tuvo que pagar un hotel, desayunar, comer y cenar”, ha añadido expresivamente el abogado de Arcuri

La defensa de Juana Rivas, sin embargo, considera que la documentación presentada en la sala por los abogados de Arcuri “no son facturas” ni están “acreditados los gastos, que, por otra parte, “no guardan relación con la causa”. El fiscal sí los considera acreditados y Rivas, por tanto, está obligada a pagar los gastos del viaje y la estancia.

En primera fila

La vista pública por la reclamación de Arcuri ha reunido en la ‘sala Luis Portero’ del edificio de La Caleta la habitual concentración de cámaras y micrófonos en torno a la presencia de Juana Rivas, quien durante la sesión ha permanecido en silencio en el primer banco de la dependencia judicial, donde no ha tenido que responder a pregunta alguna porque ninguna de las partes lo ha solicitado. Tampoco ha sido necesario recurrir al sistema de videoconferencia para registrar una hipotética declaración de Arcuri desde Italia porque tampoco ha sido requerida. El italiano Francesco Arcuri ha reclamado este miércoles en los tribunales a su ex pareja, Juana Rivas, el abono de 1.912,5 euros por los gastos que tuvo que asumir al viajar a España y hacer efectivo el retorno a Italia de los dos hijos que tienen en común, a raíz de que ella permaneciera casi un mes en paradero desconocido incumpliendo las resoluciones judiciales que obligaban a que regresaran con el padre.

Juicio oral

La sesión de este miércoles se produce un día después de difundirse el auto que el auto de apertura de juicio oral en la vertiente penal del caso de la madre de Maracena, que instruye el Juzgado de Instrucción número 2 por dos presuntos delitos de sustracción de menores y otro de desobediencia, a raíz de la retención de los dos hijos menores y su negativa a entregarlos al padre, como ordenaban las resoluciones judiciales en su contra. En este escenario, y a preguntas de los periodistas momentos después de celebrada la vista, Juana Rivas ha rehusado contestar a la pregunta de si se arrepiente de haber retenido a los dos niños: “Es imposible saber si, a día de hoy, volvería a actuar igual”, aunque ha reiterado que “yo era una víctima que escapó” de Italia porque era la única alternativa que veía frente a la supuesta situación de violencia que asegura haber padecido en Italia.

Como se ha venido publicando, la Fiscalía solicita para Juana Rivas cinco años de prisión y seis de inhabilitación en su derecho a la patria potestad sobre sus hijos. Arcuri, que ejerce la acusación particular, también pide cinco años de prisión pero eleva a ocho años la petición de inhabilitación y plantea a través de sus abogados la opción de que sea condenada subsidiariamente por un delito de desobediencia por el que pide nueve meses de prisión y el mismo periodo de inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad. En concepto de responsabilidad civil, el padre de los menores reclama 30.000 euros de indemnización por los “daños materiales y morales ocasionados”.

Juana Rivas abandonó el domicilio familiar de Carloforte, en Italia, con sus dos hijos menores en el verano de 2016 para pasar unas vacaciones en Granada, pero no regresó en el tiempo acordado -cuando la convivencia con su pareja se estaba deteriorando- y presentó una denuncia por maltrato doméstico ante la Guardia Civil de Maracena por hechos sucedidos presuntamente en el país trasalpino. Arcuri había sido condenado en 2009 por lesiones en el ámbito familiar, una sentencia que se dictó por un acuerdo de conformidad entre las partes que conllevaba la retirada de la denuncia que a su vez el italiano había interpuesto contra su pareja, con la que de mutuo acuerdo volvió a reanudar la convivencia tiempo después.

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer 2 de Granada rechazó la apertura de las diligencias por supuestos malos tratos contra él al entender que los hechos denunciados ocurrieron presuntamente en Italia y que por tanto la jurisdicción competente es la italiana, adonde se remitió en su momento por petición de la Fiscalía la denuncia que Juana Rivas interpuso en Granada. En paralelo, un juzgado de Cagliari mantiene abierto un procedimiento civil para decidir sobre la guarda y custodia de los menores, que en la actualidad residen con el padre en Carloforte.

http://www.elmundo.es/andalucia/2018/02/07/5a7ac6b646163f72068b4570.html