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Valerié Solanas

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Valerie Solanas

Valerié Solanas y el manifiesto de la mujer SCUM.

Reproducimos a continuación una interesante carta que aclarará ideas y conceptos sobre quienes son las feminazis. El autor hace referencia a un artículo de D. Javier Gómez de Liaño en el que se hablaba del manifiesto de la mujer SCUM y su autora Valerié Solanas.

manifiesto-scum

Hola:

Interesante y acertada esta “Apología de la Igualdad” de Don Javier Gómez de Liaño. Estoy de acuerdo con Zenith en que se podía haber mojado un poco más, pero es un muy buen artículo de opinión y muy de agradecer por ser la opinión de un profesional del derecho.

En cuanto a El Manifiesto Scum de Valérie Solanas, también estoy de acuerdo con Zenith cuando dice “hay que tener estómago para leerlo; cualquier parecido o aproximación entre lo que dice el manifiesto y lo que venimos padeciendo en comisarías y juzgados es “mera coincidencia””. Sin embargo lo considero de lectura obligada. Por el simple hecho de que estamos en estado de guerra, por si alguien no se había dado cuenta, al enemigo hay que conocerlo, y en este manifiesto se recogen las bases de la lucha del feminismo radical y androfóbico, ese mismo que nos está dando y duro.

Valérie Solanas (New Jersey 09.04.36 – 26.04.88 San Francisco). Abusos sexuales por parte de su padre en la infancia. Embarazada de un marinero en su adolescencia. Graduada en Psicología en la Universidad de Maryland. Se convierte en vagabunda y prostituta (Este hecho lo refleja en su manifiesto al describir su propia experiencia cuando dice “La mujer SCUM ha visto de todo; el coito y la chupada, la de la polla y la del coño…”) Firma contrato con la Editorial Olimpia y, al mismo tiempo, realiza un cortometraje (I A MAN) con Andy Warhol. Acaba disparándole, por motivos de desconfianza, 3 años de cárcel por intento de asesinato. Lesbiana machorra (no se califique este dato como despectivo por parte del que escribe, la opción sexual de todo individuo es su derecho, yo lo respeto y además me la trae, personalmente, al pairo). Luchadora contra el sexismo (discriminación por sexo) en una lucha muy similar a la de Malcom X en sus primeros tiempos contra el racismo (discriminación por raza).

No voy a descalificar a Valérie en sus aciertos:

La descripción que hacía de las estructuras sociales de poder (masculino) en la sociedad estadounidense de la segunda mitad del siglo XX y sus consecuencias en el resto de sociedades bajo estas influencias.

Las causas que las originaron, aunque discutibles.

Su acierto, profético, al predecir el alcance y las consecuencias que iban a tener en la sociedad sus planteamientos.

Sin embargo, no puedo estar de acuerdo con sus planteamientos radicales.

Estoy de acuerdo con Javier Gómez de Liaño en las siguientes afirmaciones:

“Ojo con determinadas tesis radicales, como aquella que patrocinaba la exaltada Valerie Solanas en el Manifiesto por el exterminio del hombre”.

“Es indudable que la igualdad del hombre y de la mujer es una de las más altas empresas capaces de definir el nuevo mundo que amanece”. Es más, esta búsqueda de la igualdad y no discriminación por razones de sexo y su realización en lo cotidiano debe formar parte de nuestra propia lucha como hombres.

“Como diría el poeta, el hombre y la mujer triunfan o sucumben juntos”. En efecto y sobretodo porque aquí no se está dilucidando el futuro de los sexos, de las razas, de las creencias políticas, religiosas, de las condiciones sociales o económicas, etc, aquí se está dilucidando el futuro de la humanidad.

“A mí me aterran los niveles de estupidez -con perdón- de algunos políticos”. A mi también, miedo, terror, pánico a que unas “feministas dispuestas a hacer pagar a los demás el alto precio de sus propios infortunios” pretendan ese “exterminar al hombre” propuesto por Valérie. Camino vamos de ello, esta, y no otra, es la política del actual gobierno a largo plazo bajo cuyos auspicios está creciendo uno de los más nefastos totalitarismos, el del feminismo radical y andrófobo. La oposición tampoco se escapa, pues, en su ceguera y en sus intereses, también ampara directa o indirectamente estos planteamientos totalitarios, me remito a los planteamientos y acciones de la Fundación Rockefeller.

No puedo estar de acuerdo, decía, con ese feminismo radical y andrófobo, porque sus implicaciones, sus implicancias, son destructivas, cual secta perniciosa. No buscan la igualdad, síntoma de evolución y progreso, sino la identidad, el “ser igual a” como lo definía Erich Fromm, no buscan defender derechos legítimos, como es el principio y la esencia de su feminidad y su lógico desarrollo, sino asumir el papel, masculino, del otro. Una identidad que no es sino la identificación con su supuesto, o real en su experiencia vital, agresor, cual Síndrome de Estocolmo. Buscan la venganza, buscan ese “ojo por ojo y diente por diente”, esa justicia bíblica del antiguo testamento.

Producto de esa nefasta experiencia vital, estas feministas, radicales y andrófobas, terminan siendo lo que son: víctimas de sus propios verdugos. Acaban siendo lo que son muchas de esas ideólogas de este movimiento: lesbianas machorras. Lo más lamentable es que acaban siéndolo no como producto de una decisión libre, totalmente legítima, sino como consecuencia de una experiencia vital que ha dañado seriamente o anulado sus capacidades volitivas, su capacidad de amar y su feminidad,  a lo que no tienen derecho, desde luego, es a hacer pasar a todo hijo de vecino por sus propios sufrimientos, sean de la naturaleza que sean, incluyendo prácticas sexuales que, no me extiendo en aspectos enunciativos o descriptivos, de no ser realizadas de común acuerdo y disfrute mutuo constituyen una vejación y una explotación del ser humano. La lucha por una legítima igualdad no puede pasar, no puede estar asentada, en pisar los derechos de los demás, en esto se asienta la Ley de Violencia de Género española, el fin no justifica los medios, pues estos, los medios, son, en sí mismos, fines, ya lo exponía John Dewey hace mucho tiempo, y tiempo es lo único que diferencia a un medio de un fin.

Y, a vosotros, compañeros de lucha, hombres separados, divorciados, arruinados moral y económicamente, padres de hijos secuestrados por un estado que ampara este tipo de ideología criminal, os digo, que, mientras no seáis capaces de digerir escritos como el manifiesto de Valérie Solanas, con todas sus consecuencias, jamás podremos hacer nada contra este feminazismo.

Y, a vosotras, compañeras de lucha, doctoras, barrenderas, juezas, charcuteras, panaderas, ingenieras, maestras, campesinas, amas de casa, madres, segundas esposas, abuelas, tías, primas, hermanas, hijas, os pido que os unáis en esta lucha que no es sino vuestra lucha, una lucha que os dignifica y reivindica en vuestra propia feminidad. Sufrís, tanto como nosotros, las consecuencias de una ideología degenerada, una ideología que detestamos. Vosotras sabéis como somos porque nos paristeis, nos educasteis, porque convivís  con nosotros, porque, como hijas emancipadas, nos decís: ¡Padre, nunca me faltaste al respeto y siempre me has apoyado!, como madres decís: ¡Este es mi hijo!, como segundas esposas decís: ¡Este es mi esposo!   Y lo decís con orgullo de hija, madre o esposa, orgullo de mujer, orgullo de quien sabe y ha vivido la experiencia del respeto mutuo, del amor y de ese caminar de la mano que nos hace crecer juntos, no como hombre y mujer, sino como personas. Vosotras sabéis, mejor que nadie, de lo que estoy hablando. Las otras, mucho me temo, jamás lo comprenderán.

Yo, desde luego, no puedo estar de acuerdo, decía, con ese feminismo radical y andrófobo, no con el feminismo que buscan mis hijas o buscaba mi madre o ejercía una de mis abuelas, no puedo estar de acuerdo con un feminismo que asienta su base ideológica en este manifiesto de Valérie Solanos y, para muestra, un extracto:

“Vivir en esta sociedad significa, con suerte, morir de aburrimiento; nada  concierne a las mujeres; pero, a las dotadas de una mente cívica, de sentido de  la responsabilidad y de la búsqueda de emociones, les queda una – solo una única  – posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino.

Hoy, gracias a la técnica, es posible reproducir la raza humana sin ayuda de los  hombres (y, también, sin la ayuda de las mujeres). Es necesario empezar ahora, ya. El macho es un accidente biológico: el gene Y (masculino) no es otra cosa  que un gene X (femenino) incompleto, es decir, posee una serie incompleta de cromosomas. Para decirlo con otras palabras, el macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gene. Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad; los machos son lisiados emocionales.

El hombre es un egocéntrico total, un prisionero de si mismo incapaz de compartir o de identificarse con los demás, incapaz de sentir amor, amistad, afecto o ternura. Es un elemento absolutamente aislado, inepto para relacionarse con los otros, sus reacciones no son cerebrales sino viscerales; su inteligencia solo le sirve como instrumento para satisfacer sus inclinaciones y sus necesidades. No puede experimentar las pasiones de la mente o las vibraciones intelectuales, solamente le interesan sus propias sensaciones físicas. Es un muerto viviente, una masa insensible imposibilitada para dar, o recibir, placer o felicidad. En consecuencia, y en el mejor de los casos, es el colmo del aburrimiento; solo es una burbuja inofensiva, pues únicamente aquellos capaces de absorberse en otros poseen encanto. Atrapado a medio camino en esta zona crepuscular extendida entre los seres humanos y los simios, su posición es mucho mas desventajosa que la de los simios: al contrario de estos, presenta un conjunto de sentimientos negativos – odio, celos, desprecio, asco, culpa, vergüenza, duda – y, lo que es peor: plena conciencia de lo que es y no es.

A pesar de ser total o solo físico, el hombre no sirve ni para semental. Aunque posea una profesionalidad técnica – y muy pocos hombres la dominan – es, lo primero ante todo, incapaz de sensualidad, de lujuria, de humor: si logra experimentarlo, la culpa lo devora, le devora la vergüenza, el miedo y la inseguridad (sentimientos tan profundamente arraigados en la naturaleza masculina que ni el más diáfano de los aprendizajes podría desplazar). En segundo lugar, el placer que alcanza se acerca a nada. Y finalmente, obsesionado en la ejecución del acto por quedar bien, por realizar una exhibición estelar, un excelente trabajo de artesanía, nunca llega a armonizar con su pareja… “

Este tipo de feminismo, estas bases y premisas ideológicas, son, sin duda alguna, las que sustentan la Ley de Violencia de Género en España, las que sustentan un sin fin de sentencias judiciales en España, incluida la del Tribunal Constitucional sobre dicha ley, incluidas las últimas sentencias que pretenden dar amparo legal, violando convenios internacionales, a delincuentes que realizan actos de secuestro internacional de menores. En España, se está juzgando y emitiendo sentencias en materias que son competencia de sistemas judiciales totalmente ajenos al español, sentencias que pretenden desconocer, convenios internacionales firmados por España, el concepto de Soberanía de un Estado y el concepto de Territorialidad, desconocimiento interesado pues prestamente se invocan dichos conceptos cuando interesa.

SALUDOS

José Ramón Bernabé Sáiz

DNI 14582668R

 

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