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Isabel García Sánchez

Directora del Instituto de la mujer. Feminazi sectaria.


Desde entonces han pasado 28 años y, aunque hoy Internet y las redes sociales nos facilitan mucho la vida y nos muestran a actrices, escritoras, periodistas, empresarias, deportistas o políticas visibles, aún nos queda camino por recorrer. Tanto que nuestras reivindicaciones siguen siendo básicamente las mismas de entonces.
La agenda de las lesbianas siempre está en un segundo lugar dentro de las reivindicaciones del colectivo. Sufrimos doble discriminación: ser mujeres en un mundo patriarcal y ser lesbianas en un mundo heteronormativo y homopatriarcal.
Hemos sigo generosas. Aplazamos nuestra agenda en los años 70 para avanzar en los derechos de las mujeres y, como feministas, nos unimos a esa conquista ingente que aún hoy nos mantiene ocupadas; fuimos solidarias con nuestros compañeros gais en la lucha contra el VIH y nos sumamos en las calles a la del Matrimonio Igualitario. Ahora nos solidarizamos con las compañeras y compañeros transexuales en el avance de sus derechos, aunque no se entienda que, para ello, exijamos que vengan acompañados de seguridad jurídica volviendo una vez más a posponer los temas que a nosotras nos ocupan en primera persona.
Así que, un año más, las lesbianas subrayamos la falta de información de los profesionales sanitarios, la negación de los tratamientos de reproducción asistida en todas las comunidades autónomas por igual o la necesidad de tener que adoptar a los hijos e hijas nacidos dentro de la pareja si no estamos casadas, cosa que no pasa con las parejas heterosexuales.
Nuestra orientación sexual nos obliga a vivir invisibilizadas en más ocasiones de las que nos gustaría, especialmente en el trabajo, donde las mujeres ya de por sí son las primeras excluidas en caso de crisis económicas u obligadas a renunciar a la conciliación familiar.
La heterosexualidad androcéntrica se impone sin tener en cuenta la sexualidad de las mujeres. ¿Cuántas veces hemos oído llamar “amigas” o “primas” a dos mujeres que viven juntas y son pareja? La sexualidad se nos niega a las mujeres y doblemente a las lesbianas, cuando no se nos cosifica.
Lo que no se nombra no existe. Y lo que no se representa tampoco. Por eso es necesario seguir rompiendo estereotipos para que no nos nieguen ni se nos invisibilice.
Creo que ha llegado nuestro momento. Nos hemos ganado el derecho a reclamar que nuestra agenda sea tenida en cuenta por los gobiernos, las instituciones, las compañeras feministas y, por supuesto, por el resto del colectivo LGTBI. Queremos ser visibles y tener los mismos derechos. ¿Es tan difícil?
Otros personajes y personajillos de la banda feminazi.
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